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Feliz año 2021

2000: ¡Se acaba el mundo! … no se acabó

2012: Las predicciones de los Mayas… y ¡no pasó nada!

2020: Las predicciones de mi astrologa “Ile, debes pensar en tener todo tu trabajo Online, porque algo va a pasar con visas o fronteras de países que te va a dificultar tu trabajo” … ¿Quién imaginaría que esa predicción significaría COVID 19?

Ayer leía mi carta al Espíritu de la Navidad 2019, llena de cosas por hacer que tenían que ver con logros y metas, que están muy bien y son significativas sin duda… pero ¡ninguna se dió!, porque COVID vino a mostrarnos que la vida no es esa lista larga de logros, sino que es tan sencilla como ¡respirar! Es ver el amanecer y nunca dejar de estar en total asombro, es contemplar las hojas en otoño caer, mientras abrazas a tu perro y bailas encima de ellas para escuchar su delicioso sonido. El COVID nos obligó a hacer lo que importa: estar, ser, compartir, sentir, estar con nosotros mismos para que viéramos que somos suficiente para vivir esta reencarnación. Aun así, la mayoría seguimos ciegos y sordos esperando que acabe todo para entonces “poder volver a vivir”, cosa que igual ya no hacíamos, porque nunca queremos lo que esta en frente de nosotros. Y cuando vuelva el torbellino de la tan deseada “normalidad” miraremos atrás y diremos: “mira todo el tiempo que perdí en angustias que podía haber usado en…”

Buscamos un propósito de vida creyendo que es algo que acumula éxitos, medallas, dinero, halagos o bienes, y resulta que el propósito no ha sido nunca lo que haces, ni siquiera el resultado, sino como lo haces, cual es el ingrediente secreto que le pones a cada cosa en tu camino. Mi primer libro salió en este extraño año de ganancias y perdidas en grande, y lo importante de él -acabo de entender mientras escribo esto- no es si tiene éxito o no, lo impórtate es que en los largos cinco años que tomó hacerlo, no me rendí, creí en mi sueño, seguí buscando la ayuda necesaria durante los años, y más transcendental aun para mi aprendizaje: fui paciente hasta lograr verlo hecho materia. Que sea un bestseller, es solo la voz de mi ego. Tu propósito no era ser cirujano, sino era ayudar a otros, y si mañana te cortan la mano y no puedes operar más, buscarás alguna manera de ayudar así sea trabajando en un café dándole la bienvenida a la gente como jamás se la dieron para que comiencen su día con una sonrisa que sana el alma, haciéndolos sentirse amados y cuidados de la manera que sólo tu sabes hacerlo, ayudar a otros exclusivamente como un prestigioso especialista era sólo la voz de tu ego. Tu propósito quizá era buscar el cómo de las cosas, haciéndote un inventor, que pudo concebir una vacuna, el avión o una nueva manera de arrear el ganado; no importa a donde lleves tu don, el regalo es que tienes una mente que puede conseguirle nuevas soluciones a los problemas, y a donde vayas iras con eso.

Podemos, si queremos profundizar aun más, decir que tu propósito va más allá del ¿cómo? o el ¿para qué?, va en aquella cualidad especial que viniste a transcender como ser humano, y a aprender cómo vibrar más en su luz y menos en su sombra. Lograr entenderlo y entregarte a ello a plenitud es tu misión, y cuando lo consigas, podrás ver que cada reto de la vida ha venido para intentar llevarte a desarrollar esa cualidad en su luz, y según lo que hayas hecho y como hayas enfrentado esos retos habrás alimentado aun más su sombra, o no. La paciencia es el mío, toda mi gente me ve y me dice, “joder Ile de verdad que te retan la paciencia”, y es así, tanto con situaciones como con personas. Soy de naturaleza impaciente, pero donde hay una sombra hay un regalo, y si mi impaciencia existe es porque tengo el regalo de hacer florecer lo contrario. Otros quizá deben aprender a controlar su hambre de adrenalina de la vida, otros a mirar de frente lo que la rabia causa para poder sanarla, otros superar la inmadurez emocional, y así mil cosas (o 64), que cada uno de nosotros vino a aprender y transcender, que nada tiene que ver en cómo vamos a ganarnos la vida, esa parte es solo el ego hablando y la cultura que hemos creado basada en él, el ego que quiere aprender todo eso desde una vida grandiosa, o que por el contrario no cree que se la merezca.

Hoy día la sociedad nos ha hecho profesar que disfrutar de simplemente vivir, es de flojos o de idiotas, de gente que no tiene ningún tipo de ambición, pero a veces llegas a un lugar donde ves un hombre sin nada, que limpia los pisos de un ashram, y vive en un cuarto más pequeño que el tuyo, que ya es bastante decir, con esposa y dos hijos, y es capaz de gastarse su sueldo en ofrecerte a ti un vaso de leche (que no te gusta) y dulces, simplemente porque le hablaste y sonreíste y trataste de tu a tu, y ves cómo un gesto al parecer insignificante puede ser para otros gigante, y cómo alguien que tiene nada tiene todo para compartir porque sabe lo que es el agradecimiento de ver a Dios en un gesto. Vemos tan seguido cómo aquel que lo tiene “todo” no deja de sentirse vacío, y tan poco al que tiene nada y siempre esta con una gran sonrisa porque vivir es hacer reír a otros, y comer nasi gorang, y todo lo demás esta demás.

Tengo la casa que soñé, con el perro que soñé, en el país y lugar que soñé, y se me está olvidando que es en el amanecer que realmente esta la risa de la vida, porque no tengo fe que estoy exactamente donde debo de estar, de la manera que me toca. ¿Pero entonces, porqué mientras hacia mi trabajo, sin tener que pensar si me entraba dinero o no me sentía viva y en paz? La respuesta a la que concluyo es: porqué durante cada uno de mis viajes no se me olvidaba el poder de ver el sol nacer, o de escuchar el rio, o observar con curiosidad a ese animal o insecto que habitaba en mi pequeña habitación sin lujos. No olvidaba reír con la risa de alguien, o sentir su llanto, o mirar de frente al miedo y hacerlo anyways; no se me olvidaba la importancia de un baile, o un abrazo, o escuchar, o escucharme; no se me olvidaba como se siente probar algo por primera vez y no porque fuese mi primera, pero porque podía revivirlo en cada una de aquellas personas para las que si era una novedad ingeniosa. No se me olvidaba vivir cada día como un cumpleaños, una sorpresa, un compartir. No se me olvidaba el poder de la amistad, de la entrega a la felicidad propia y ajena, el dar y recibir amor, el despertar y dar las gracias por cada minuto de la vida, el fluir y confiar que lo que nos traía el día era exactamente lo que necesitábamos para crear el aprendizaje perfecto, y las memorias perfectas, aunque a veces no fuesen las cosas que queríamos, planeábamos o soñamos. ¿Pero porqué tengo que estar saltando como una cabra loca para que no se me olvide todo ello? ¿Ahora que ya lo se, que lo conozco, porqué no puedo traer ese sentimiento de plenitud a mis días normales de COVID?

Nos perdemos en los miedos y las heridas de las palabras que nos dijeron de niños -y adultos- desde el dolor y los complejos de otros, nos perdemos en lo que la sociedad dice que es el éxito y el valor, nos perdemos llenando huecos con brillos y diamantes, nos perdemos en amores vacíos, y nos olvidamos de qué es vivir con la sorpresa de un niño, relegando que es en las cosas pequeñas donde esta el sabor de la vida, y esas, son las que volvemos insignificante catalogándolas como un simple día a día, por que ¡que aburrido es el día a día!.

El COVID nos quito lo más básico, ¡respirar!, nos llenó de miedo en lugar de agradecimiento por cada día que puedo pararme y seguir haciéndolo, por que tomamos cualquier excusa para alimentar las ansiedades y no la felicidad, porque tenemos apego hasta con aquello que ignoramos. El COVID es el gran maestro de la era de acuario, nos esta tratando de decir algo, nos esta haciendo valorar un acto que hacemos en automático pero que sin él somos nada y tu pequeña existencia que tanto temes dejar no podría continuar. A mi me ha dicho que allí esta el regalo que tengo para compartir: aprender y valorar lo que significa realmente ¡respirar!, pero primero debo valorarlo yo, y no la técnica, sino la magia de cada suspiro.

Así que en este 2021, no importa cuantas preocupaciones haya, salgamos a oler las flores, conectemos con el amor de amigos, familia, y de la vida misma. Si no tienes ese amor porque tu mismo te has alejado, búscalo, y si ves que quizá la cosa contigo va por entender que primero necesitas trabajar el amor de ti contigo, entonces disfruta de tu propia compañía, quizá por primera vez en tu vida. Levántate y mira el amanecer y da las gracias por estar vivo, no creas que por ser la alborada algo que pasa todos los días, no vale nada, porque sin esa luz estaríamos todos muertos congelados, igual que sin ese respiro.

¡No dejemos que el COVID pase en vano!

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El 2021 no le viene fácil a todos, viene quizá con crisis económica, muchos posiblemente nos veremos acorralados en el mundo material que le da forma a esta vida, a algunos quizá nos quitarán los títulos que creemosfel nos hacen ser quienes somos, pero mientras podamos respirar y ver como vuelve a nacer un día, tenemos que vivir esta vida, no como robots, sino con esa cualidad que vinimos a ponerle a todo, esa que vinimos a alimentar, y aunque no nos salga bien hoy, con la salida del nuevo sol lo volveremos a intentar mañana, hasta que nos llegue ese último respiro. Ayuda al que lo necesite, apórtale al que tenga menos, no solo dinero sino esperanza, y no permitas que otro año se vaya sin volver a bailar, pero sobretodo, sin sabe respirar.

Feliz 2021

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Conoce por qué el Destino Eres Tú

Quererse a uno mismo es un espacio que para muchos es aterrador. A veces parece ser egoísta porque para algunos significa que dejaste de vivir para ellos, para hacerlo por ti. Querernos, a veces nos cuesta familia y amigos, y hasta pelear contra nosotras mismas.  Saber qué es lo que queremos de la vida, lo que nos hace felices y luchar por alcanzarlo; soltar las ataduras, pensar en nosotros, cuidar de nosotros es un trabajo difícil que conlleva mucho valor, fuerza y persistencia. Es necesario tomarse el tiempo y el espacio para descubrirse y amarse, y sobre todo, vivir las experiencias que lograran abrir nuevas puertas y ventanas a un nuevo camino.

¿No sabes por dónde empezar? ¡Viajar hacia a ti! es una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu persona, ya sea a otro país, en un retiro online o de fin de semana o simplemente regalarte un par de horas a la semana para obtener esas herramientas que te ayudaran a salir de la rutina, a alejarte del caos o a reconstruir ese camino al que tanto quieres llegar.

Lilith’s Travel tiene una agenda de experiencias con propósito que además de llevarte a conocer lugares increíbles, te llevan a descubrir el mejor destino: ¡Tú! Mientras esperamos la llegada del nuevo año, te invitamos a buscar el mejor lugar en tu mente y corazón para que alguno de estos interesantes destinos se enliste en tus cosas por hacer para el 2021.

 

Viaja a Bali

¡Reencuéntrate con tu adolescente!

Como dicen por ahi: El amor entra por el estómago … ¡y por los ojos también! Bali es un paraíso en la tierra, un archipiélago multicultural, diverso y encantador que tiene las vistas más hermosas; esas, las que imaginas cuando te hablan del paraíso terrenal, y una vibra hippie chic que te hará amar cada uno de sus rincones.

Probar una de las mejores gastronomías del mundo será el reto a vencer: flores, plantas, frutas, veganismo y mezclas culturales, ¡hacen de Bali un lugar para aprender a comer diferente y “fantásticamente” bien!

Si buscas un poco de paz y relax, en Bali te lo regala el aire que respiras, con su gente amable y siempre sonriente; pero también podrás encontrar una infinita variedad de Spas y estudios que ofrecen masajes, terapias alternativas, pasando desde luego, por yoga y actividades que te harán sentir purificada y nueva.

Ahora que si tu espíritu aventurero está activo, podrás hacer snorkel y bucear en uno de los mares más codiciados por los expertos en la materia; montar bicicleta o moto, escalar un volcán para ver un bello amanecer o hacer senderismo en la selva. Bañarte en cascadas, ver el atardecer a la orilla del mar saboreando una deliciosa Margarita, y disfrutar un día acompañada de Monos mientras admiras las montañas, la jungla, las playas y los sembradíos de arroz en el horizonte.

Ahora sabes por qué “Bali is in my hati” y ¡quiero que esté en el tuyo también!

 

Viaja a India

Descubre a la mujer:

El lugar al que los buscadores e inquietos tarde o temprano llegan; el lugar en el que las respuestas se encuentran cuando sabes formular las preguntas y el lugar donde aprenderás a escuchar tu voz interior.

Volverte temporalmente vegetariana tal vez no es algo que esté dentro de tus planes, pero verás que en India no se te hará tan difícil. La combinación de vegetales y especias en todos los guisos te regalaran sabores y aromas tan intensos que te será fácil olvidar tu amada hamburguesa, o cambiarla por una hecha de granos y vegetales.

Viajar a India y no sumergirse en yoga es como ir a Italia y no comer pasta, por eso te llevamos a descubrir los secretos de esta antigua práctica en un taller de 5 días que te abrirá la puerta para ver tu relación con el mundo y la gente que te rodea, de una manera diferente. Vivirás en el concepto del Ashram por ésta semana donde también aprenderás cómo la comida afecta tu vida en clases de Ayurveda, y conseguirás conectarte con tu voz en el silencio de la meditación. Sumergiras tus miedos, penas, dolores y harás brillar tu alegría en las aguas sagradas del Río Ganges para que purifique aquello que necesita un nuevo comienzo. Le darás la bienvenida al Sol al verlo salir entre las montañas del Himalaya y luego caminaras esos senderos en busca de una hermosa cascada. Conocerás las historias de los miles de Dioses del Hinduismo, y encontrarás respuestas en esta milenaria y sagrada práctica espiritual. Reencarnación, karma, dharma, ciclo de vida y renacimiento, misión, fuerza universal, son algunas de las cosas que aprenderás en tus clases de filosofía. Las Asanas en el Mat son sólo el comienzo de un camino a ti.

Y claro que también podrás pasear por esta tierra increíble vestida con un Sari, visitando tres de sus ciudades sagradas más importantes. -Rishikesh, Pushkar y Dhramshala – . La primera Madre del Ganges y el Hinduismo. La segunda sede de Monasterios y Templos  Budistas y hogar de miles de refugiados Tibetanos incluyendo el Dalai Lama y el 17 Karmapa, que con un poco de suerte podremos llegar a visitar y escuchar hablar en una de sus charlas públicas. Comerás los “momos” deliciosos de la señora de la esquina y aprenderás a hacerlos a su lado; Podrás escalar la primera Anapurna del Himalaya. Visitarás el único templo dedicado al Dios Brahma en el mundo y conocerás cómo la maldición de una Diosa convirtió a Pushkar en un lugar sagrado. Convivirás con una familia local, mientras te muestra las bellezas del campo en ésta zona del desierto rodeada de colores, camellos y templos. Vivirás la ciudad de Delhi como una local visitando sus muchos restaurantes, museos, tiendas todos lugares muy chic, disfrutando de la  movida artística y musical de esta vibrante capital, conviviendo con gente como tu y yo, solo que con nombres en un idioma diferente. Y claro que pasearas por los Palacios de tus sueños, porque en India con tantos de ellos, es imposible no hacerlo.

Por último podrás integrar todo lo vivido en las aguas cálidas de las playas del sur de la India en Goa, durante tres días de relax y consentimiento entre comida, mar y spa, que te dejará lista para volver a la realidad con una caja repleta de nuevas herramientas para llevar con mas destreza el dia a dia, y hasta un canasto de ideas para re-enfocar tu camino si asi lo deseas. India es un regalo esperando que lo abras.

Viaja a Marruecos

Conecta con tu fuerza natural:

El desierto es mucho más que arena y en Marruecos descubrirás por qué, el desierto es mágico y poderoso, y guarda todos los secretos del universo. El desierto te lleva al silencio con su propio silencio ensordecedor. Si, harás actividades especiales como andar en Dromedario, paseo que te hará conocer el desierto de una forma especial; a lo mejor un poco incómoda, pero inolvidable, porque te hará sentir que eres parte de una película del cine de la época de oro. Pero más allá de eso, el desierto te enseñará la belleza que se esconde en lo simple y la paz que te puede ofrecer la grandeza del silencio.

Pero también habrá momentos de risas rodando en dunas mientras sacas a tu niña interior, o haciendo yoga ahí mismo mientras te conectas con la mujer que ahora eres, será algo para r siempre recordar. Visitar un Castillo, un campo nómada y un hotel divino también serán el complemento de ésta increíble experiencia. Además de visitar los Hammams donde sentirás cómo se renueva tu piel.

Algo que tampoco puede faltar será tomar el famoso “Té de menta con mucha azucar” que no tendrás que buscarloya que todos te lo ofrecerán constantemente. Y ya que te empieces a sentir como una local, tendrás que comprar el aceite de Argán Marroquí y descubrir los maravillosos polvos naturales que pueden servir de maquillaje o condimento, mientras paseas por los mercados o Zokos antes de comer pescado, sardinas, cordero o cuscús.

Además de tu cuerpo, mente y espíritu, en Marruecos aprenderás una habilidad muy importante para tu supervivencia: ¡el regateo! Es un ejercicio mental que, fuera de toda broma, será crucial para que eleves tu autoestima, mejores tus habilidades sociales y comunicativas y te sientas más segura de ti misma… y además ¡ahorres un poco de dinero en el shopping!

Si te lo permites, te invitaré a sentirte como una mujer local usando su estilo de vestimenta como parte de un proceso de descubrimiento y aprendizaje; cubriendo tu cabeza y usando una Chilaba, aunque sea por un dia y puedas tener tu propia opinión de que a veces las cosas no son tan raras como parecen.

Conocerás desde el mar de Essaouira hasta los pueblos más coloridos de cuentos, desde Marrakesh hasta Chaouen, podrás descubrir que cada país tiene su encanto y aprendizaje único para compartir.

Como ves, todos nuestros viajes abarcan los 3 pilares: Come, Reza, Viaja y están diseñados para que sean experiencias únicas, transformadoras e inolvidables.

Recuerda que viajar con propósito no sólo te expande la mente: te une al mundo, te inspira a creer, te ayuda a crear, te limpia el alma y te llena de humanidad, entendimiento y compasión. También te da el espacio para recibir el más importante de todos los regalos: conocer y aprender a amar a la persona más importante en tu vida… ¡A ti misma!

 

Viaja al Camino de Santiago

Camina a tu destino

 Caminar con Lilith’s Travel será conocer España a pie, será hacerlo con nuevas amigas, creando memorias juntas mientras algunas ampollas aparecen solo para aprender a transcender el dolor, será andar distancias inimaginables, pero morir a carcajadas al hacerlo. Será usar algunos kilómetros para conectar con tu voz interior y conseguir respuestas, será para empujarte hasta tus límites sabiendo que al final de la meta siempre habrá quien te recoja con un buen vino para celebrar.

Comenzaremos el camino francés desde el principio… o casi, ya que vamos a dejarle a gente más preparada y arriesgada el cruce de los pirineos aún nevado. Pero Roncesvalles, parte del pirineo, borde entre Francia y España, nos dará la bienvenida a esta aventura hacia ti.

Conectaremos con la naturaleza, nuestro Dios, voz interior y fe en cada kilómetro recorrido, también haremos una pausa para indagar un poco más dentro de cada una de nosotras, en un workshop de dos días que nos dará tiempo para descansar el cuerpo y activar el alma.

Llegaremos hasta el final, entraremos por el arco mientras tocan las gaitas que creímos típicas solo de Irlanda, pero que resulta que también son gallegas, de origen celta.  Después de pasar bosques de hadas llegaremos al frente de la Catedral (que con suerte ya no estará en reparación) y caminaremos triunfantes a celebrar nuestra llega en la misa del peregrino.

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Será la mezcla perfecta del desapego con el buen gusto, del viaje interno apoyado por el placer de apreciar las riquezas de este mundo, y te llevará a conocer tu capacidad infinita de ir más allá de cada una de tus propias limitaciones.

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Cuando un ave ama a un tigre

Algunos posts, como este, tengo la dicha de escribirlos en el momento que el sentimiento está a flor de piel. Otros los debo escribir sólo como un codificado y analizado recuerdo. Que diferente es la visión de algo después que se ha digerido y absorbido por la piel y el entendimiento. Esto lo escribí un día después de salir de New Mexico. Y me sorprende leerme, no recordaba nada de lo que había en este texto. Ese post fue lo que la Ileanna de hoy entiende como el resultado de este momento en el tiempo, después de haber andado seis meses de peregrinaje. Sin embargo, eso no lo podía haber sabido para el momento que escribí éste. Poder leer ahora en estas líneas, lo que este ejercicio de meditación provocó en mí, ya desde la distancia y claridad que sólo ofrece el tiempo, me deja claro lo importante que es no sólo meditar, el perdón, las gracias y el dejar ir, pero lo trascendental que es escribir como herramienta de crecimiento personal.

Cuando me despedí de New Mexico, como leerán a continuación, lo hice sin querer hacerlo, como me ha pasado tantas veces en mi vida. Salí de casa y paré en la vieja estación de gasolina, que se encontraba a pocas millas, para dejar el carro listo. Me pareció tan linda, tan de película, la gasolinera, con su restaurantito de madera, como la casa de la pradera. Su dueña me cobró y yo salí a llenar el tanque de Frijolito con gasolina. Por alguna razón que no recuerdo ahora, volví adentro antes de partir. Al regresar, me monté en el carro, lo encendí, y arranqué… arranqué con la manguera de gasolina aún en el tanque… Y sí, ¡¡¡la rompí!!! Ok, eso jamás me había pasado antes. Fue terrible ver salir a la dueña corriendo y agarrarse la cabeza, cuando vio una de sus dos únicas mangueras, rota. Gracias a Dios parecía tener arreglo, y la señora, quien ni siquiera se enojó, me dio las gracias por devolverme y tratar de ayudar, y me mandó con palabras de aliento a seguir la vía. Y así salí de allí rumbo a otras tierras; pero primero volvamos a ese día y veamos que vivía la Ileanna de ayer.  ¡Cómo puede cambiar la vida en un día!

Los abracé para despedirme y la voz se me quedó trabada en algún lugar entre el corazón y la tráquea. Una gente que, hasta hacía una semana, sólo conocía como el hermano del esposo de mi mamá, de pronto me regalaron el calor de familia que tanto necesitaba. No quería salir de allí, era un nido seguro y tibio. Esas montañas que cada mañana te daban los buenos días con una sonrisa de niña pícara que sabe cuánto las admiras. Y si no, salían los venados a hacerlo, o los Correcaminos jugando con la gata que se llama Gata, o las mulas y los caballos haciendo el llamado matutino para dejarse querer. Todo tan básico, todo tan simple, todo tan cercano a la esencia de lo que busco, de lo que añoro, consiguiéndole finalmente razón a mi eterna nostalgia.​​

Cada día que pasaba allí, mi necesidad de contacto con el mundo exterior se encogía como Alicia en un país lleno de maravillas. Los dos días que había planeado, una vez más, se estiraron a siete. El conectarme con los de afuera me hacía gracia el oír sus penurias carnales y dolorosas, las mismas que habían sido las mías hace 10 días,  y las que, quizá, serán, fuera de esta burbuja, de este momento en el tiempo, en mi tiempo. Sus conversaciones  me llevaban antes de tiempo adonde debía volver, tarde o temprano, y no estaba lista… ¡y aún no lo estoy!. La incertidumbre, el egoísmo, la mentira, el poder, la carrera continua de llegar a no sé dónde, no llama a mi puerta aún. Y me transporta al recuerdo melancólico de otro viaje, en otra época, pero sintiendo la misma pena, en el asiento de atrás de una camioneta rumbo al aeropuerto de New Delhi, India, para volar de vuelta a mi hogar que, en su entonces, era Los Ángeles. Después de cinco meses de introspección, Ganges cuesta arriba y Ganges cuesta abajo, los sollozos por mi partida eran incontrolables. Lloraba porque dejaba la simpleza de una vida donde solo posees una mochila, donde no importa lo que tienes sino lo que eres, lo que piensas, lo que buscas, lo que compartes, lo que encuentras. Donde sólo batallas con tus demonios, y no con los de la humanidad entera sin más que una metralleta. Hay tanto ruido allá afuera, que mi voz es inaudible e incomprensible, aún siendo la que esté más cerca.

Aquí, en esta montaña, el silencio es eterno y cálido, huele a campo en el rocío, un silencio dulce y amigo. Y no estoy sola, la casa es alegre, y todos compartimos. Sin embargo, es un silencio que nace de la quietud de almas que han aprendido el poder de la simpleza. ¿Quizá es porque ya todos se han dado el permiso de simplemente vivir porque es esa la época que les toca a los retirados? ¿Será que mi alma se quiere retirar antes de tiempo? ¿O será que lo tenemos todo mal comprendido? Vivimos en un tumulto avasallador como en la estación de tren en Agra, y no es sino hasta cuando nuestro pelo se ha tornado gris, si es que aún queda algo de ello, que entendemos que nunca iba por allí el camino al éxito.

Salir de Mimbres fue difícil… muy difícil, más bien una obligación. Y lloré por mí, por no saber cómo vivir dentro de un mundo que cada día veo más entre neblinas. Lloré porque en cada partida dejo un pedazo de quien fui hasta hace diez días. Lloré porque, desde que arranqué en esta aventura, hasta el mundo exterior ha dado un vuelco muy incierto. Un payaso electo Presidente de la nación más poderosa del mundo, y un bufón que por fin deja en “libertad” hipotética a una pequeña isla, marcando el cierre de una época y el ascenso de otra. Lloré, porque, cada kilómetro rodado, va dejando atrás una página más del cuento que un día tú y yo nos contamos. Como dejando prenda tras prenda atrás para llegar desnuda y desprendida a la meta final.

El día era uno de esos días de invierno de colores melancólicos, y puse mi libro favorito como compañía: Eat, Pray, Love. Si Elizabeth Gilbert supiera cuántas veces me lo he leído u oído, y cuánto su experiencia me ha ayudado en los momentos más difíciles de mi vida, seguro sería mi amiga. Escuchar su historia, siempre tan familiar, me regala soluciones inesperadas a mis pequeños enigmas. Y así de pronto, casi siguiendo una meditación guiada por su voz, te llevé conmigo hasta el techo de un edificio que una vez visité en un país muy lejano en medio de otro desierto, y de la mano vimos el atardecer de otro cielo melancólico y colorido, de la mano nos reconocimos. De la mano divisamos los senderos divergentes por donde desde ahora andaríamos, y, con amor, en un abrazo que pareció eterno, nos dimos las gracias por lo aprendido. Reconocimos en nuestros ojos que sí éramos, al final del cuento, almas gemelas, pero no la de las historias de hadas sino de las verdaderas. Dos reflejos tan diferentes y exactos a la vez, dos almas que tenían que encontrarse porque así siempre tuvo que ser, porque sólo en nuestro encuentro estas dos almas aprenderían el para qué de esta vida.

Esa es la verdadera alma gemela, la que te pega, te duele, te lastima. Metafóricamente, no hablo de violencia doméstica. Es un alma que te divide entre un antes y un después, la que te opera a corazón abierto para que la luz pueda conseguir cabida entre tanta maraña. La que te deja en cero para que construyas la casa que de verdad soñabas. La que te hace dudar hasta de aquello que por tu muerte jurabas, haciéndote reestructurar hasta tu escala de valores y creencias. Tu alma gemela no es con la que andas dulcemente por la orilla del mar, sino la que te revuelca en las más altas olas y te hace tragar toda la arena, mostrándote, al salir ilesa, tu propio poder de sobrevivencia y expansión. ¿Pretendes ahora querer quedarte con ella por siempre? — ¡Ni de vergaaaaa! —  dice mi alma de contundente y sin pensarlo. El alma gemela viene a completarte, pero no por ser ella la pieza extraviada tuya, ella sólo te refleja esa otra mitad tuya que permanecía dormida y escondida a tus ojos. La zarandea, le da tres cachetadas, la pone en acción y, como vino, se va. Ha venido a ti para cumplir su misión y seguir su camino, no para crecer vieja contigo. Vino a enseñarte una vez más, por si aún no lo habías comprendido, que nada es para siempre, solo rentado por un ratico.

Entonces en ese techo te di las gracias por el terremoto infalible y apoteósicamente revolucionario que fue este encuentro de dos años y medio. Por las cenizas que hoy recojo para reconstruir con bases más reales a mi nuevo ser, te doy las gracias. Por partirme a la mitad con hacha, martillo y cincel, exponiendo mi alma al sol y creando nueva piel, de nuevo te doy las gracias. Por este viaje de vuelta a mí, pero la “mí” que ni conocía, millones de gracias eternas. En ese techo tú también lo hiciste, me diste tus gracias y tus “lo siento” me diste tu amor más puro y sincero, todo en el mayor de los silencios. Solo hablaron las manos… los abrazos… los ojos, porque sólo ellos conocen el lenguaje de lo eterno.  Nos dimos el adiós que no nos dimos… y allí, en, desde ese techo volaste, y desde ese techo corrí, un ave y un tigre que finalmente andaban en sus carreteras respectivas con su nueva piel y plumaje hacia vida desconocida.

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Mi experiencia como Yogui en Rishikesh

Rishikesh es el pueblo universitario por excelencia para el estudio de la espiritualidad y también es el lugar conocido como la capital mundial del yoga. Andar por la calle con el yoga mat es de lo más común y no es que la gente se ponga a hacer yoga en cada esquina, si no porque hay muchas escuelas dedicadas al estudio y práctica de asanas y estudiantes de todo el mundo se reúnen aquí para iniciar o continuar su formación.

En esta ocasión te quiero platicar acerca de algunas de las escuelas de Rishikesh, en donde tuve la oportunidad de practicar, aprender, convivir y sobre todo, de expandir la mente, el conocimiento y el corazón. Como sabes, hay diferentes estilos de yoga, y las escuelas también tienen un enfoque diferente por lo que es posible encontrar exactamente eso que estás buscando:

 

Akhanda Yoga

Es una escuela de los sentidos con un ashram hermoso, donde puedes explorar diferentes estilos de acuerdo con el momento del día, preferencias, propósitos y las necesidades de tu práctica. Esta escuela se centra en 5 principios: movimiento, respiración, sonido, meditación y sabiduría yoguística. Desde retiros y talleres para principiantes hasta talleres Yoga teacher training desde 100 hasta 500 horas, en Akhanda vivirás una transformación interna rodeado de energía positiva y la belleza de la naturaleza.

El ashram está situado al norte de Rishikesh y es un santuario que recibe a los buscadores espirituales de todo el mundo, a quienes acoge con hospedaje, alimentación sana y vegetariana y sobre todo, acompañamiento y guía durante su estancia, clases, talleres, retiros, meditaciones, rituales  y demás. Si estás pensando iniciarte o continuar tu camino en yoga, Akhanda ofrece clases en línea a través de una suscripción anual; claro que vivirlo en vivo cambiará tu vida, pero por algo se puede empezar. Te dejo su website https://akhandayoga.com/

 

Nada Yoga

Esta escuela es para los amantes de la música ya que se centra en la forma en que el sonido fluye. Aquí aprenderás yoga con un enfoque holístico a través de los sonidos de la música. Si, es tan interesante como parece o tal vez más. ¿Alguna vez has llorado al escuchar una canción, o sentido que la piel se te pone de gallina con la música? Aquí es donde puedes llegar a entender cómo es que la música puede despertar sentimientos guardados en lo profundo de nuestro ser y vigorizar nuestro sistema nervioso.

El enfoque de Nada Yoga ayuda a redescubrir la importancia del sentido del oído, del significado profundo de las palabras, de los cánticos y de la música. Además es la única escuela con entrenamiento yoguístico en español. Si quieres saber un poco más, visita su website https://www.nadyoga.org/

 

Swasti Yoga

Entre cientas de escuelas de Yoga en Rishikesh, esta es mi favorita. Swasti significa “Dejar que lo bueno permanezca” pero al igual que muchas palabras en sánscrito, puede tener significados más profundos como ofrecer bendiciones, desear paz y prosperidad y sobre todo, bienestar. Aquí aprenderás a conectar tu corazón a la práctica del Hatha yoga, entendiendo la esencia de cada pose, de la mano de Surinder Singh, quien es uno de los mejores maestros que puedas llegar a conocer y además el más famoso de Rishikesh y otras partes del mundo.

Su enfoque te envuelve y guía ya que como él mismo dice “no enseña yoga, lo comparte” y te permite entrar en cada pose con seguridad, compasión y honrando a tu cuerpo. Si quieres aprender la alineación correcta de las poses y los beneficios posteriores para tu cuerpo, este es el lugar indicado. Si quieres más información visita su website https://sw.swastiyoga.com/

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¡Aunque me regales el cielo, me quedo en este infierno!

He tenido varias experiencias muy fuertes durante las épocas de verano y ahora puedo añadir mi experiencia en el Ramana Ashram, que aunque menos fuerte, me confirmó muchas cosas. Nada de lo que voy a compartir es nuevo, no estoy descubriendo la rueda, pero es lo que va apareciendo en mi camino.

 

En una de mis experiencias con Ayahuasca me llevó a realmente entender eso que dicen que no somos este cuerpo, no somos esta mente, ambos son nuestro vehículo en este plano terrenal; pero la verdad es que somos esa energía que conforma lo que llamamos alma que es puro “bliss”, éxtasis, armonía, libertad, luz, belleza, paz, felicidad ¡En esa experiencia viví ese sentimiento por un instante! Pude sentir lo que era mi alma, cómo mi piel era su cárcel, como al no sentir mi cuerpo (cuando este se esfumó para dejarme sentir mi ser) todo era una dicha eterna. Me sentí llena de fuerza, de luz; era como una diosa, con compasión por el dolor de otros, con energía divina para compartir con el que la necesitara y con confianza ciega que yo de verdad y, sin duda alguna, ¡era pura luz! Por un instante (o quizás unas horas) pude comprobar que la luz y la oscuridad es una de lo mismo, conseguí mi voz sin imposiciones de la sociedad… En fin, fue un viaje profundo, muy profundo para describirlo en estas cortas líneas.

 

Cuando estuve en el ashram, pude vivir un poco el mismo proceso, -valga la gran diferencia de una mente más activa- ya que en el Ayahuasca la mente sucumbe y solo deja despierto a tu higher self para llevarte a las respuestas de tus más grandes inquietudes. Aquí, tienes que trabajar arduo para llegar allí o tener la suerte que la energía del Gurú (en este caso muerto) te ayude a llegar un poquito más rápido a esas puertas. El Ayahuasca es la medicina como el Gurú es el guía. Yo siento de verdad la presencia del Gurú en este caótico lugar. Por ejemplo, ayer entré en el comedor a intentar cenar allí porque es parte de la experiencia. Sin embargo, mi paladar y mi visión se negó con tal y profunda convicción que dije: «¡NO WAY!» Esta vez no podría yo comerme ese dal que parecía comida de perro, así que me fui.

 

Está bien que me despojen de toda comodidad (incluyendo zapatos, ducha, agua caliente y poceta) pero comida horrible, sentada viendo como los que ya habían comido dejaban cualquier cantidad de desechos en el suelo y quemándome las manos tratando de comer arroz y lentejas hirviendo sin cubiertos, ¡eso ya era too much pa’ un solo día! Así que muy irrespetuosamente (para ser honestos) me paré y me fui. Así, con solo una hora antes que cerraran el ashram, terminé en un restaurante pidiendo sopa de lentejas… y ¿qué fue lo que me sirvieron?…  ¡Exactamente! ¡DAL! (Es un tipo de lentejas que se deshace y queda como una sopa amarilla, que es lo que generalmente sirven en los ashrams y lo que me habían servido allí). O sea, lentejas es lentejas y ¡dal es dal! Así que le dije con propiedad al Gurú muerto: “Ramana, no me jodas, no voy a comer lo que tú quieras”.

 

Como tenía arroz, pedí 2 huevos fritos medio cocidos; ¿qué me llegó? ¡Huevos tibios de lo crudo que estaban!, y ya tenía que volver al ashram! Así que a la fuerza terminé comiendo solo por llenar la barriga, no por el placer, realmente asqueada de lo que me metía en la boca, que tampoco era tan malo si pensamos en los cientos de personas afuera que estarían felices de siquiera comer la comida de perro del ashram para empezar. Así que mi querido Gurú Ramana se encargó de que entendiera toda la rabia y miseria que mi placer por la comida me había creado, para terminar con lo que al final (al menos a un nivel básico) importaba: no ir a la cama con hambre, como muchos otros lo hacían esa noche. En fin, el muerto me hablaba, y aquí va mi experiencia faltándome unas 3 meditaciones más antes de partir.

 

1ra meditación: fue exactamente como mi primer viaje de Ayahuasca (más suave porque mi mente en la meditación -a mi nivel- sigue muy activa), el bliss, la felicidad absoluta, mi corazón libre, mi mente abierta… alma pura, cuerpo fuera de la ecuación. No había dolor en lo absoluto, mi espalda no existía, era energía lo que me mantenía esbelta… Mis manos en mis piernas y mis piernas en mis manos era uno de lo mismo porque mi cuerpo literalmente se había desvanecido. Pero yo sabía que esa meditación era solo una trampa para mostrarme a donde puedo llegar si sigo con disciplina y convicción trabajando por este camino…. Salí de la sala de meditación con una felicidad tan grande y absoluta que me empujó a la cosa que siempre me ha parecido más cursi y “ridícula” del mundo, porque un corazón cerrado no puede tener estas conexiones tan extraordinarias con Pachamama: comencé abrazar árboles y caminar descalza hasta en aquellos lugares donde ya era permitido usar calzado, sintiendo la brisa de la noche en mi piel, sintiéndome parte del amor de ese árbol que me abrazaba de vuelta y hecha de la tierra que alimentaba mi ser. Todo este amor me arrulló hasta caer en el ensueño, tan llena de energía que el sueño profundo nunca llegó.

 

2da meditación: De vuelta al cuerpo, una meditación que me llevó a lo más rico y básico del cuerpo, donde generalmente conseguimos el bliss por medio segundo en este plano terrenal; el placer sexual. Pasé una hora que yo creía que en cualquier momento me iba a venir (correr, acabar) y pegar un grito de éxtasis espiritual como el de Santa Teresa en esa sala llena de serios meditadores, incluyendo ¡monjes! Todo comenzó solo como una corriente de energía que corría por todo mi cuerpo, luego hasta ¡visiones con el maestro llenaron mi imaginación! Debo admitir que fue delicioso, confuso y vergonzoso; generalmente las reacciones y relaciones que tenemos con el placer. Salí de allí diciendo: “Querido Ramada ¿qué carajo significa esto?” Como he tenido un tiempo ya más bien hacia lo frígida, donde el deseo sexual no es el motor de mi vida, lo primero que pensé fue: “ummm ¿quizá me estás ayudando a sentir esa fuerza de nuevo? (Eso sería la conclusión de los tántricos)” Luego conversando con una amiga pensamos “quizá más bien es que veas las tentaciones de los placeres a las que no debes sucumbir porque es la trampa del cuerpo. “ Me quedé con ese pensamiento, algo frustrada porque “joder aún no quiero ser monja!”.

 

3ra Meditación: Ésta cerró el triángulo. Ya no me mostró el bliss sino la cárcel del cuerpo, ya no me llevó a la trampa deliciosa de la piel a través de los placeres, sino esta vez le tocaba el protagonismo a la incomodidad y el dolor en el que Ileanna vive constantemente. Mi cuerpo hace un tiempo vive en un dolor crónico que no sé que es, pero durante mis viajes mágicamente desaparece. Sin embargo, en esta meditación me dolía hasta el pelo; la espalda, la misma que no existía en las dos últimas sesiones, era una rama endeble y rota, me picaron todos los mosquitos de la sala, no me podía concentrar, cien monos y doscientos elefantes caminaban a mi alrededor, cantaban al lado, me robaban del silencio que buscaba, me daba frío y luego calor… ¡no me “jallaba” pues! En fin fue ¡Horrible!, sentía cada sensación desagradable que el cuerpo me podía regalar, incluyendo rabia de perder mi tiempo en una meditación de ¡mierda!. Pero salí de nuevo con la bendita enseñanza del Ayahuasca… Tenemos que trascender el cuerpo para poder llegar al bliss. WHATEVER! ¡Eso ya lo sé! ¡Suena genial ¡De puta madre! ¡Gracias por la confirmación Ramana! Sorry dear Guru… ¡no descubriste la rueda tu tampoco!  ¡Carajo! que vivo en este cuerpo, en este mundo, en esta vida. No estoy lista ni quiero dejar todo para irme a una cueva, quiero vivir en este mundo con paz, alegría y sobre todo paciencia.

 

Todos los sages y maestros te mandan básicamente a la renuncia: familia, amigos, deseos, placeres, belleza, comida, comodidades, dinero, ambición, goles, planes, techo, seguridad. En fin, todo lo exterior para llegar a la verdadera riqueza interior. Si, si ya lo sé, sé que existe, he podido probar varias veces su rico néctar, pero yo ¡NO QUIERO!  abandonar a este cuerpo llamado Ileanna aún, ni este planeta llamado tierra… entonces, ¿será que puede aparecer un maestro o maestra que te lleve a un estado de bliss mientras creas una familia, amas, sientes, haces sueños realidad, comes rico, viajas, haces amigos, conoces culturas, te ríes a carcajadas, etc? Aquí la gente me asusta con unas caras que parecen muertas, como robadas de la alegría y hasta el color. Yo quiero reírme hasta con el hígado como dice Ketut… ¿será por eso que amo tanto Bali!? ¿Qué tal para los que solo queremos un balance entre el cielo y el infierno, entrenar a este vehículo llamado cuerpo y mente a ser tu aliado en esta vida que te tocó?

 

Mi única pregunta para algún sabio que sepa mucho más que lo que mi pequeña mente ha llegado a comprender es: ¿Cuál es mi real misión en esta vida y el mejor camino para llegar a ella? y ¿Cuál es la manera de mantener el balance mientras vives en este cuerpo, este plano, este esta vida? No quiero oír mas si soy o no soy mi cuerpo, que de nada me sirve para una vida que debo experimentar con este mal humor que a veces aparece de la nada, ni con un aparato digestivo que a veces es más débil de lo que me gustaría, o una espalda que cada día me crea más dolor; y así y todo, no quiero renunciar a Ileanna y su ego, yo lo que quiero es que su ego sea sano para que Ileanna pueda vivir una ¡linda, larga y meaningful life!

 

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¡Cómo quieres que te escuchen, si no tienes voz!

Mi maestra budista Pema Chodron y su libro Cuando Todo se Derrumba, me salvaron la vida y el alma cuando hubo el primer conato de separación, que terminaría en una reconciliación absolutamente inesperada tres meses después. Sólo para que -como un amigo dice: “las segundas partes son solo para corroborar que estabas en lo cierto la primera vez”- terminara el conato en una esperada y devastadora realidad. Nuestro amor no sería una historia para ser “forever after”, sino para darnos a ambas la zarandeada de nuestras vidas, cachetearnos y caernos a piñazos. Para que, de una vez por todas, nos pudiéramos ver reflejadas a nosotras mismas en lo que más odiábamos de la otra.

Según los psicólogos, una relación espejo. Según los gurús, una relación kármica. Nos vimos, y lo que vimos no fue bonito. Lo que sentíamos lo era, lo que imaginábamos que podíamos ser lo era aún más, pero lo que en la realidad sucedía… ¿¡nosotras!?… ¡no!… Nosotras lo que logramos fue sacar a la luz un montón de dragones que plácidamente invernaban. Y es que el amor a veces llega para, con amor, confrontarnos con aquellos lugares adonde, solas, no podemos acceder, pero ¿dónde está el verdadero encuentro con lo que buscamos? Esos lugares oscuros a los que les tememos tanto que vivimos ignorando, controlando, tapando, disfrazando, y donde la luz nunca entra, son exactamente dónde está la llave secreta. Es el lugar que más nos asusta, como dice Pema, el que debemos conquistar y no huir de él.

Pero esa conquista es ardua y dolorosa y casi nadie se atreve a tomar la odisea. Eso es uno de los propósitos de la meditación seria, a eso se van los maestros a las cuevas. ¿Se acuerdan de Jesús y sus 40 días y todos los demonios que tuvo que pelear? Bueno, el amor a veces viene para que les abras las ventanas a los lindos serafines, y así salgan de paseo a respirar aire puro. Con suerte, una vez enloquecidos por la aurora que se aproxima, les llegarán los rayos de luz ultravioleta que fulminarán para siempre esa oscuridad… O, por lo menos, hasta que los volvamos a encerrar y alimentar, si esto lo hicimos sin ninguna conciencia.​​

Conseguir un amor así es una bendición, es una señal de que el universo cree que estás lista para subir un escalón más. Es un examen final que, si superas, te gradúas del máster que hacías esta vez. Un amor así es un amor maestro, viene a mostrarte esa parte de ti que histéricamente te pide que trabajes y tú te empeñas en no escuchar. Pero un amor así… un amor de un pedazo de ti misma, de alma gemela…no… un amor así no es el que viene para quedarse para siempre, ¡el cuerpo no aguanta tanto, y el alma menos! Para quedarse tendríamos que ser dos seres elevándose, y ¡Vaya por Dios que estábamos lejos de serlo juntas! Separadas, tampoco es que lo éramos, pero brillamos con luz propia, juntas entrábamos en sombra.

Y mira que le pusimos empeño, cada una a su manera, pero empeño. Amor – intentar; terapias – intentar; ceder – intentar; guías espirituales – intentar; cuartearnos – intentar; anularnos – intentar; dividirnos entre lo que queríamos ser y lo que nuestros enmarañados y hambrientos monstruos nos dejaban mostrar – e intentar. Sí, lo intentamos, pero lo que no entendíamos era que lo que teníamos que trabajar tenía más que ver con una transformación personal por separado para estar juntas, que un trabajar juntas para terminar separadas.

Nos conocíamos desde mucho, pero en realidad todo era muy superficial. Y el día en que la amistad se transformó en algo más, fue masivo. ¡Literalmente el flechazo! Yo lo sentí físicamente. Fue como si de pronto prendieran la luz y me pegara corriente, como que me entrara la flecha. La conocía de hacía 8 años, y JAMÁS, si quiera, me creó un mal pensamiento, ni yo a ella… ¡Cero! Y de pronto, las dos al mismo tiempo sentíamos el dolor físico de un cupido enguerrillado… fue extraño, algo nunca vivido por mí, y muy bello, eso sí. Luego, no mucho tiempo después, supe en cada hueso de mi cuerpo -¡y esos son muchos huesos!- que era una relación, no solo Kármica, sino, mejor aún, ¡Dhármica! Era de otra vida, sin duda nos debíamos algo… o mucho, y era evidente que venía a enseñarnos mucha, pero mucha humildad.

Era una relación que tenía que pasar. Retrocedí la cinta del tiempo, y vi cómo, de pronto, cada paso de mi camino desde el momento en que la conocí, 8 años atrás, fue diseñado para terminar en ella. Esto, sin duda, estaba escrito en el guión de mi vida.

Cada minuto antes y cada minuto después fueron pasos para vivir lo que siempre íbamos a vivir, con final destino Bali. Solo he sentido esta certeza de otras vidas en dos relaciones, la relación con mi padre y la relación con ella, que de alguna manera se interconectan: las dos han sido elegidas por mi alma para trascender aquello que no logré concretar en mi vida pasada. Y después de mucho pensar qué era, creo haber conseguido la respuesta: ¡Mi voz!

Cuando creces bajo el título de ser la “hija de”, creces bajo sombra. Te desarrollas, o como el jorobado de Notre Dame, encorvada volviéndote invisible, o alocada como Paris Hilton, decidida a que se vea tu propia “identidad”, que en realidad aun la desconozcas. Yo fui lo primero… ¿Me han visto lo encorvada que soy? Ni que haga yoga todos los días la joroba se me va. Para colmo de males, lo mío venía de partida doble, madre y padre… ¡Vaya que he tenido que sufrir para encontrar mi voz, mi identidad y mi lugar en el mundo!​​

Con mi joroba intentaba esconderme. La personalidad de mi madre siempre ha sido fuerte y magnética, la presencia de mi padre; la de un dios griego… Y después yo. Cuando crecí las morenas pelo “rulos”, étnicas, destetadas y bajitas no eran nada llamativas. Y menos en el país del “Miss Súper Hecha”. No fue hasta que me mudé a Los Ángeles, cuando empecé a reconocer, en algo, mi elegante y silenciosa belleza, sin ego ni modestia: en esta vida uno debe saber con qué cuenta.

Encima era tímida, insegura, disléxica y muy floja, o sea, tampoco brillaba por mis estudios. Mis talentos tampoco eran completamente visibles, y mi cabeza vivía en historias que nada tenían que ver con la tierra. Es decir, ni bonita, ni brillante, ni precisamente carismática… digamos que estaba yo un poco ¡frita! La verdad sea dicha, al lado de estos dos seres progenitores me sentía poca cosa, y sin brillo.

Mi única manera de brillar era a través de ellos, decía mi mente. Pero mi alma luchaba con ello.  Mi alma decía: “no chica, lo tuyo es diferente, lo tuyo es ser periodista, o veterinario, o inspirar vidas… Cantarles a los soldados para que sigan adelante, rescatar a ese perro en la calle, escribir el sinfín de preguntas sin respuestas que te pasan por la mente”. Mientras, mi cabeza y ego masacrado decían que lo mejor era seguir sus pasos, que además era mucho más divertido. Mi brillo jamás sería suficiente sin su luz. Y sin el título de “la hija de”, ¿quién sería yo en la vida?

Por más momentos de rebeldía que tuviera, por más que intentara quitarme la etiqueta, por más trabajo que hiciera, por más Hollywood adonde fuera, siempre llevaba el tatuaje en la frente de papa (como la comida no es que se me olvidó el acento) que encima, también había heredado, en vez de las piernas largas, ¡¡¡que me dieran al menos un 1.70!!! Mientras más peleaba de donde venía, más caminaba bajo su sombra.

Y así pasaron los primeros 30 años de mi vida, hasta que al final de mis 35 y algo, empezó a dar un vuelco en mí. Y justo cuando creí que mi nombre tendría vida propia me mandaron el examen final…que sin duda llevaría a septiembre. ​​

¿Recuerdan lo que les digo que, cuando no entendemos la lección completa, la vida se encarga de repetir la historia? Bueno, así fue, y pasé de la “hija de” a “la novia de”, y, mejor aún, las dos cosas en un mismo ¡titular!  Cuando estaba finalmente creando una etiqueta nueva, una marca propia, una voz que parecía tener un vibrato especial, en la ciudad más al norte de Suramérica (Miami), yo fui corriendo a meterme bajo la familiar sombra. No, nadie me esposó allí, yo solita, como el que va a la cámara de gas a ciegas, pero con un mal presentimiento, volví a mi propia jaula energética.  Claro, esto lo estoy viendo hoy en retrospectiva, nada fue hecho a conciencia. Ya sabes, uno le echa la culpa al otro o al amor. Pero no, yo me fui a mi tradicional posición de sombra que tanto odio pero que, a la misma vez, parece ser mi “cozzy” zona de confort. Esconderme detrás del brillo ajeno por falta de creer y mucho menos saber cuál sería el mío propio, era más seguro.

Trabajo de productora, de psicóloga, de maestra, que, con puro conocimiento, sin proceso de descubrimiento propio, logra liberar a todos, menos a sí misma. Tenía mucho miedo a mi propio brillo, o más bien, a la creencia de que quizá había una total ausencia de él, cuando eso es imposible. Al ser seres de luz, todos sin excepción, tenemos y estamos destinados a brillar si liberamos el espacio necesario.

Y brillar nada tiene que ver con fama, tiene que ver con nuestro camino, voz y misión. Siempre tenía el anhelo de conseguir esos tres, pero me disipaba en la búsqueda del alma de otro ser. Lugar que, como ya conté, me era muy familiar. Hasta que, de pronto, los años de experiencia, de transformación y de trabajo hicieron, en un día de sombra, ¡click¡, y más nunca fui la misma.

¿Ven cómo, una vez más, esto nada tenía que ver con lo que el otro hiciera o dejara de hacer? Las relaciones en los años infantiles son más difíciles de manejar con conciencia por evidentes razones: con suerte tenemos padres que nos puedan guiar. Pero la mayor parte de las veces ni ellos saben lo que les pasa en sus almas, mucho menos pueden saber lo que buscan las de sus hijos.

No nos enseñan nada de esto en el colegio, ni en los parques de diversión. Pero en las relaciones adultas, NADIE nos amarra ni obliga a estar en ningún lado más que nuestra propia inseguridad, nuestra propia creencia de que otros son más que nosotros mismos. Hasta que encuentras finalmente tu voz y tu misión en esta vida, contigo, y en tu alrededor, y es entonces cuando no puedes parar de gritar, ni que el mismo Papa te lo exija en misa.​​

Pema dice que somos tan predecibles, que vivimos huyendo de lo difícil, a la incomodidad, a la oscuridad. Es verdad, el atreverse a saltar a lo desconocido sola es espantosamente terrorífico. Sin embargo, digo yo: ¿no es peor castigo mantenerse en un lugar destructivo, cualquiera que ese lugar sea? ¿No es peor pasarte la vida en el trabajo que odias, viviendo en la casa de padres que por mucha sangre que tengan tuya no toleras, en la ciudad que aborreces, con la pareja que ya cumplió su cometido, no es eso peor prisión, castigo, infierno, no es eso peor que saltar al vacío? Tu tendrás tu respuesta, pero yo tengo la mía, y, si algo me conoces hasta hoy, ¡no tengo ni qué decirla! La relación espejo tiene su fecha de caducidad, igual que el dolor que proporciona su partida.

Eso sí, el dejar ir hay que hacerlo por completo, no vale aferrarse a lo malo para que sea más fácil el duelo, ni a lo bueno para que cada canción de Alborán nos parta en dos – de hecho, cuando empezamos a codificar el amor como debe ser, estas canciones dejan de resonar como lo hacían, suenan hasta insanas-. Deja ir con el adiós la culpa, el odio, la rabia, el ego, y, simplemente, se agradecido de haber tenido una experiencia sin la cual no hubieses conocido tu alma gemela, el otro lado de ti que dormía con los dragones en la torre embrujada.

Yo aprendí con todo esto también que ser “fuerte” no significa ser duro, agrio o impenetrable. La verdadera fuerza viene de la fluidez, es la fuerza del bamboo, moldeable, flexible, que baila con la tormenta, y juega con la ventisca. Y no la fuerza del cedro que, por intransigente, termina arruinado en el suelo.

Gracias a mi oscuridad experimentada -y bastante fea que llegó a ser, por cierto- empecé a alimentar ese lado de mí que, pensé, era el que debía esconder, el que muestra mi lado humano y asquerosamente “débil” y “errado”. Y de pronto, como por arte de magia, me empecé a sentir realmente más fuerte. Es un trabajo que no acaba cuando lo descubres, sino que, por el contrario, solo empieza con esa realización.

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Kit de herramientas para momentos de crisis

No olvidemos que esto es un momento como muchos otros que hemos vivido, una crisis como muchas otras que hemos superado. No es para siempre y sólo se llevará lo que ya no nos sirve más que para detener la expansión de nuestra conciencia, así hoy no lo comprendamos.

PAREMOS hoy mismo de dejar que la mente se llene de miedos y nos someta, y dejemos que la imaginación nos lleve a las posibilidades ilimitadas que quizá ni siquiera podamos aún imaginar 

Para mí es IMPOSIBLE saber cómo voy a salir de esta, pero he decidido cerrar los ojos por un momento, respirar y conectarme con la certeza de que con cada crisis me he parado y cada vez más fuerte y más feliz. ¡Esta no será la excepción! Por eso he querido compartir hoy con ustedes este contenido de valor para ayudarnos a trascender la crisis.

Estas son las principales herramientas que he venido conversando en mi curso online: De la Ansiedad a la Paz, y es lo que hoy quiero compartir para que vuelvan a encontrar su centro.

Aceptación radical

Es la toma de consciencia absoluta de algo, sin engaños, sin esperanzas o desesperanzas. Es lo que dicen los españoles tan coherentemente en una de sus frases más usadas: “es lo que hay”. Muchas personas todavía (quizás apoyadas por sus gobiernos) siguen sin tomar acciones radicales para poner su grano de arena en la contención de un virus que promete cambiar hasta las fibras más arraigadas de la cotidianidad como la conocemos hasta hoy. ¡Jamás vimos el mundo entero unido sin distinción de raza, sexo, preferencias, lengua o estrato social en un solo dolor, y a la vez en una misma expansión! 

Mientras más pronto admitas tu hueso roto y vayas al médico (y hagas lo que se tiene que hacer para curarlo), más pronto te quitarán el yeso y más rápido harás la fisioterapia, y en nada podrás usar esa parte de tu cuerpo de nuevo… Si lo niegas por miedo a la realidad, para cuando lo quieras reparar tendrán que romperlo de nuevo y empezar de cero… ¿Me captas? 

Así que, a pesar de que sea difícil, de que dé miedo y hasta pánico, que no queramos creerlo, o lo que sea, nadie que no crea estar enfermo puede curarse… Aceptación Radical es el primer paso: aceptar que el mundo de todos se está poniendo de cabeza y, una vez que veamos nuestra imagen en parada de manos, ¡podremos ver todo desde otra perspectiva!

Observa tu emoción

Después de tomar el paso de aceptación radical, lo próximo es darte cuenta de qué emoción te genera la aceptación y que emoción tienes ante la crisis en sí. Pueden ser dos emociones hasta contradictorias. Quizá la aceptación te produce calma mientras que la crisis, angustia. Este paso es simple y únicamente se trata de observar dentro de nosotros qué emoción siento y qué genera en de mi cuerpo. 

No trates de cambiar o modificar nada, sólo obsérvate ¿qué sientes? Y quizás observa también cómo esta emoción está tomando el timón. 

Por favor, no juzgues ni tus emociones ni tus estados de ánimo ni tus reacciones, solo toma nota de estos… Luego podrás hacer más al respecto. 

 

Darle espacio a la emoción sin dejar que nos controle

Ya hemos hecho la tarea de aceptar dónde estamos y también hemos explorado y comprendido cuál es nuestro estado emocional actual. Ahora lo que no queremos hacer es negar nuestros sentimientos porque es igual que negar la crisis misma que los genera. 

Ya que sabemos cuáles son, vamos abrir un espacio dentro de nosotros para aceptar nuestras emociones y sentimientos. Sea miedo, ansiedad, tristeza, angustia, incertidumbre, o incluso algo de calma y paz después de la aceptación, o una combinación de cosas, acéptalo todo, y a cada cosa llámala por su nombre. Haz una reunión con tus seres queridos, haz una mesa redonda de emociones y promueve la honestidad dentro del hogar, e incluye a los niños. 

Hablemos de lo que sentimos, hablemos de cómo estos sentimientos nos están haciendo reaccionar si somos capaces de reconocerlos. Una vez que nombras a los monstruos debajo de la cama, ellos pierden su poder y control porque se ven descascarados. 

 

Bajar las revoluciones

En momentos de crisis queremos que todo cambie ¡YA! Y sí, es verdad que a veces toca tomar decisiones drásticas y asumir las consecuencias, pero si podemos, primero bajemos las revoluciones antes de dar un paso más. 

Después de la aceptación radical, del escaneo de nuestras emociones, y el darles espacio a estas en nuestra vida, llegó el momento de ponerlas bajo control para que, en caso de ser tomadas, las podamos hacer con cabeza fría y pensando en los diferentes escenarios posibles. Si la decisión tuviese que ser tomada de manera drástica, entonces también debemos tomar control de nuestras emociones una vez hecha, para así poder comenzar a armar el nuevo camino a seguir, que en sí es también una lista de decisiones por definir.

¿Qué podemos hacer para bajar las revoluciones? 

¡Parar! Parar de pensar en el problema. Parar de obsesionarnos con el problema. Tomar distancia para poder verlo con claridad y poder volver a sentir sin ser acaparados por el miedo.

¿Cómo podemos hacer eso? 

Hay un sin fin de maneras, y la primera que siempre viene a la cabeza y sin duda la más eficaz es viajar. Viajar tan lejos y tan largo como se pueda… Y léase bien: no dije como quisiéramos sino “como se pueda”. Sal físicamente del problema, al sacar a nuestro cuerpo de la situación, sacaremos a la mente del mismo, y eso inmediatamente te ayudará a reprogramarte. ¿Por qué? Porque el alejarte te ayuda a respirar y ver todo desde una diferente perspectiva. 

Pero a veces no podemos salir físicamente de la situación y nos toca viajar hacia dentro. Sin embargo, dentro de «contextos normales» siempre podrás:

-Salir a correr

-Practicar yoga y Meditar

-Hacer trabajos de respiración

-Dormir y comer bien

-Y hasta actividades más comunes como cocinar, limpiar o hacer jardinería son un excelente recurso para sacarnos de la mente y volvernos al cuerpo y al “aquí y ahora”. 

Tratar de pensar en el futuro en medio de las emociones que pelean por llevar el timón es muy difícil, así que antes de dar un paso trascendental, o crear nuevas realidades, baja las revoluciones y aleja de tu mente el problema para verlo realmente desde la mejor luz.

 

Flexibilidad

Ser flexibles en tiempos de crisis es fundamental para poder tomar las decisiones más acertadas.

Si nos mantenemos presos de las viejas necesidades, maneras, circunstancias, etc., la toma de decisiones y el cambio que nos viene con las crisis nos puede llegar hasta a paralizarnos, pero si, por el contrario, trabajamos desde lo que es ahora mismo y no como era ayer o “toda la vida”, entonces le damos espacio a que las circunstancias actuales nos lleven a donde debemos ir. 

Las crisis SIEMPRE vienen para empujarnos a ver y hacer las cosas diferentes. Mientras más grande es la crisis más grande es la expansión. 

A veces sin estar conscientes de ello nos las creamos nosotros mismos para poder avanzar. A veces la vida se encarga de hacerlo por nosotros porque somos incapaces de querer dar el paso por voluntad propia. 

Si tu manera de hacer tu trabajo debe cambiar por esta crisis, no te quedes pegado en que “eso no es posible”. Estoy segura de que de alguna manera sí lo es. ¿Cuántas compañías pensaban que la única manera de funcionar era teniendo una oficina con empleados trabajando de 9am a 5pm y ahora se dan cuenta de que sus empleados quizá no son más eficientes trabajando a distancia, sino que además son más felices y sanos, y al mismo tiempo ayudan al medio ambiente a estar también más feliz y sano, y para colmo no tienen que gastar en renta, servicios, etc? ¿O incluso tú mima pensaste que estar en casa era imposible, y poco a poco le consigues el lado positivo?… No todos pueden hacerlo a un 100% así, pero muchos sí. Sin esta crisis serían muchas las cosas que ni sabrías que podías hacer diferente. 

¿Alguien pensó que con solo unas semanas de paro el planeta podría sanar años de daños? 
Entonces cuando venga la crisis no olvides que ser flexible es clave para poder navegar nuevas aguas y aprovechar completamente la expansión. Mientras más pelees el cambio, más duro te ira en la crisis, mientras más te relajes y vayas con la ola, ¡más rápido te soltará!

¡Consistencia y constancia no son lo mismo, pero pueden complementarse! Consistencia es mantenerte firme en tu meta, en tu goal, pero permitiéndote navegar las tormentas, permitiéndote probar algo nuevo cada vez que caes, permitiéndote salir de hacer algo de lo ordinario para crear algo extraordinario. Constancia, a su vez, es la voluntad inquebrantable de hacer algo. Por eso, ¡consistencia e inflexibilidad no van de la mano!

¡Consistencia y flexibilidad van unidos!

Eso lo aprendí hoy con mi coach favorito del Nike Run Club Chris Benett y lo podemos aplicar a cualquier aspecto de nuestra vida.

Espero serles de ayuda no sólo en estos momentos, sino para los próximos retos que están por venir.

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Aceptar Tu Fuerza Natural – Parte II: Descubre tu voz 

Tal como les comentaba la semana pasada, este ejercicio de reflexión de donde estamos hoy, quienes somos y como aceptamos nuestro camino, provocado en su momento, por un extraño invasor en búsqueda de información sobre mi vida, ha sido un détox de recuerdos y de revivir para Uds. mis porqués de como estoy hoy aquí.

¿Qué es descubrir nuestra voz?

Tengo muchas amigas, crecí con mujeres, estudié con mujeres y he amado a mujeres; puedo decir que más o menos entiendo nuestra especie. Por lo general las mujeres para bien y para mal, somos mucho más adaptables que los hombres, mutamos dependiendo de nuestro entorno y muchas tendemos a mimetizarnos con nuestras parejas. ¿No les pasa que empiezas a salir con alguien y de pronto te comienzas a parecer a esa persona? ¿O no te gustaba el fútbol y de pronto empiezas a pegar gritos cuando el equipo de tu pareja mete gol? ¿O no eras nada familiar y de pronto te ves cocinándole a la suegra todos los domingos y eso que odiabas cocinar? ¿Y ahora comes huevos duros cuando a ti te gustaban los fritos porque a tu pareja no le gusta el aceite?… Y el día que todo acaba ya no sabes si en verdad ahora te gustan fritos, duros o quizá ya ni te gustan. Bueno, cuando uno tiene voz propia real, sólida y firme, puedes hacerle sus huevos duros y tú seguir comiendo tus huevos fritos sin importar lo que él/ella opine de todo el aceite que comes; puedes invitar a la suegra cuando de verdad sea natural y orgánico y no hacerlo por obligación porque si no te dejarán de querer. Cuando tienes voz propia expresas con amor y compasión tu verdad y tus propias necesidades, sin herir a nadie, pero comprometida con lo que es importante para ti, y no tienes una relación con alguien que sabes jamás podrá respetar u ofrecerte eso. Esto no significa que no estarás abierto a probar cosas nuevas que quizás termines amando, o acompañándole en su actividad favorita de vez en cuando, o hasta realmente llegar a disfrutarlas, pero tú misma verás la diferencia cuando lo haces por ti y cuando es solo por complacer y hacerte pasar por la mujer “perfecta”. Solo puedo hablar por mi experiencia, pero eso es una cosa difícil de conseguir y cuando lo logras, es fácil de perder, es como los cuadritos de chocolate en el torso, tienes que estar en constante trabajo y entrenamiento si no quieres que se esfumen

Conseguir nuestro propósito de vida

Quizá esto no le interesa a todo el mundo, y honestamente mucha gente a la que le importa esto un bledo vive mucho más feliz y tranquilo que aquellos a quienes sí nos picó la mosca del ¿por qué?; pero si te picó no hay marcha atrás y los miembros de esta tribu – que hoy finalmente tenemos una membresía de fidelidad gratis – han sido infectados por la maldición del vagabundo: “no todos los que vagan están perdidos” dice el dicho… yo le sumo, “solo están buscando”. Somos vagabundas que vamos buscándole las cinco patas al gato porque queremos sacarle provecho a ésta oportunidad que se nos ha dado de estar en ésta vida en cuerpo humano y además femenino, que no es más avanzado ni más privilegiado que el del hombre, pero que es simplemente diferente. Es un cuerpo creador, y su energía materna lo hace vibrar alto… creo que por eso nos han mantenido tranquilas en la casa por milenios; sueltas y juntas podemos ser peligrosas ¡jajaja!… Aparentemente la mujer (o la energía femenina la cual también está en el hombre) lleva la batuta en la Era de Acuario, la cual es una era de búsqueda interna y transformación de los valores humanos y sociales, y en la que vivimos hoy… y no digo esto porque sea mujer, lo digo porque cada vez que voy a un curso, un retiro, una clase, ó a cualquier evento de búsqueda y conciencia, somos mayoría.

En Ubud(Bali) por ejemplo, es imposible conseguir novio – me cuentan aquellas interesadas en el tema – porque hay como 10 mujeres por cada hombre dentro de esta comunidad de buscadores. Sin embargo, si lo consigues, tendrás la suerte de conquistar hombres que están en mayor contacto con su energía femenina, lo que los hace muchísimo más conscientes, conectados y expresivos entre muchas otras cosas.  Yo en mi proceso lo que he podido aprender hasta hoy, es que cuando consigues siquiera una ráfaga de lo que puede ser tu propósito de vida y comienzas a caminar hacia él, te conectas con la fuerza del universo, empiezas a entender la unidad del mundo, y de verdad comienzas a creer que los milagros existen porque tu camino se ve rodeado de ellos, grandes y pequeños.

Cuando te permites escuchar las señales empiezas a percibir lo que es sentirse libre del miedo, y entiendes de qué va la certeza, que es muy diferente a la fe ciega. Esto es una cosa que sale casi de tus entrañas porque está conectada a tu intuición, o a tu tercer ojo; es lo que te ayuda a navegar el mundo sin GPS y saber que vas a caer en el lugar que te corresponde. No es esperar a que todo caiga del cielo, sino trabajar por ello conscientemente, sabiendo que cada paso te está acercando más y más a tu propósito, y también al estar en tal sintonía contigo y el creador puedes notar cuando el paso que diste fue en falso.

Conseguir, aunque sea la sombra de para que estas aquí hoy, te mostrará lo que es la LIBERTAD de SER, porque no querrás ser más nadie que tú misma.

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Reza

Aceptar Tu Fuerza Natural Parte I: El Comienzo de la Transformación

Un día estaba (literalmente) tranquilita en mi hamaca, con mis gallos y mis pajaritos en Bali, cuando de pronto un extraño, avasalladoramente entró a mi vida. Bueno para ser totalmente honesta, yo le toqué la puerta, – porque si alguien necesita saber sobre mí, lo lógico es que sea a mí a quien le pregunte y no a terceros -. Él, sin siquiera decir “hola, ¿te puedo ayudar en algo?” abrió de un portazo al estilo “defensor del diablo”, con una total disposición a “desenmascarar” a esta “impostora”… una “disque” Gurú que tiene el atrevimiento de llamarse “empoderadora” o usar esa palabra en la misión de su empresa que no es igual pero es lo mismo, porque quién es su empresa sino es ¡ella!

El cómo llegó, quién es y qué hace, no tiene ninguna importancia, pero lo que sí fue interesante es lo que vino a cuestionar; casi como a poner mi vida y el camino poco convencional que he decidido transitar, en cuestionamiento y balance. ¿Qué o quién soy, y que no? ¿Por qué hago lo que hago? ¿Qué es eso de empoderar o ser una persona empoderada?… y además ¡en tres líneas!, nada de versión larga; aprende a dar tu eleveator speech, para lo que honestamente no soy muy buena. ¿Porqué llamo tribu a “La Tribu”? Lo que llegaron a cuestionar si era una especie de culto o secta… Si sigo así dentro de poco estaré nadando en dinero, porque no hay nada que dé más ganancias que las sectas. Y la pregunta final, una que últimamente he estado escuchando harto: ¿por qué no “dejó” entrar a hombres en mi círculo? (llámese tribu).

Quiero comenzar por contarles a las nuevas lectoras, cómo llegué aquí. Intenté hacer la versión “resumida” de elevador de un edificio de 500 pisos que se va parando en cada uno para no agotar a las que ya conocen la historia, así que disfrutarán esta lectura en 3 capítulos. Érase una vez un día del 2016 en el que se acabó una importante relación como se acaban todas las relaciones importantes, con dolor y también como toda relación maestra, me llevó a tomar decisiones que cambiarían mi rumbo. Un día al tener que decirle adiós a mi vida pasada y cerrar la puerta de la que fue mi casa; decidí que manejaría desde L.A a Miami en mi lindo FIAT 500 llamado Frijolito para poner mi cabeza en orden y encontrar el nuevo código postal de mi vida. No había una agenda escrita, solo llevaba lo necesario en mi carro para manejar hasta que me cansara o llegara navidad; lo que pasase primero. También sabía que quería compartir el trayecto, aunque no sabía exactamente por qué lo hacía. Quizá era para no sentirme sola, o para dejar constancia, o quizá lo hacía para poderle decir a mi ex pareja todo lo que no le pude decir directamente, o sencillamente era porque hacía tiempo ya quería poder crear un blog de historias femeninas, y ésta era la eterna historia de la mujer: armar de vuelta al corazón después que se volviera un rompecabezas. Lo cierto del cuento es que empecé a escribir y a grabar, sin saber muy bien para qué, o cómo se iría arreglando este monumental desastre en el que estaba sumergida.

El compartir y escribir sobre lo que me ocurría y mi proceso interno, se convirtió en el reflejo de muchas mujeres (y algunos hombres) que vieron de alguna manera sus propias historias reflejadas en la mía, porque el dolor y la risa son uno de los mayores conectores humanos; sino miren las artes escénicas Drama o Tragedia. Fíjate que rápido nos unimos en las tragedias o en los momentos de goce. Recuerda cuando te has enamorado profundamente y es probable que ha sido de la/el que más te ha hecho reír o llorar. Estos dos polos de las emociones son increíblemente atractivos para todos, por eso algunos se conectaron y comenzaron a seguir mi camino, sintiendo quizá que de alguna manera si yo lo lograba, si alcanzaba llegar a la orilla en mis intentos de no ahogarme, ellos también lo harían, o por lo menos esa es mi teoría porque así me pasa a mí con los libros que han cambiado mi vida.

Primero empecé por Instagram a compartir el trayecto por carretera, luego l@s que iban leyendo me pedían que me extendiera, así que empecé a bloguear. Inesperadamente en mis viajes comencé a conocer a algunas de las lectoras en persona. Seguidamente muchas comenzaron a contactarme buscando consejos, otras para darme ánimo, algunas para decirme que se identificaban y agradecerme porque mi propio trayecto las había llevado al suyo. Finalmente comenzaron a pedirme ayuda o guía para hacer lo que yo estaba haciendo, sobre todo en la parte de viajar con propósito y búsqueda, porque siempre lo habían querido hacer, pero no sabían cómo, y lo único que se me ocurrió fue organizar viajes a Bali para que viajaran conmigo a mi manera, porque era el camino que a mi me había funcionado y lo único que podía compartir. Era una transición fácil de hacer para mí ya que uno de mis últimos trabajos en el mundo «real» fue producir un programa de viajes. El paso final ya acercándome al año de este proceso, fue decidir que el mundo es muy grande y maravilloso para que fuese solo Bali el destino a conocer y debíamos recorrer muchos más países, y así comencé a visitar otros lugares para poder luego viajar con las que se animen a hacerlo. Este fue el proceso creativo que le dio vida a Lilith’s Travel; yo no creé mi camino, lo diseñaron las mismas lectoras y el universo que conspiraba para que llegara a mi propósito de vida; yo solo me dejé guiar por su voz que se expresaba a través de las personas que iban apareciendo en mi trayecto.

Lilith’s nació de mí necesidad personal de contar historias a través de la escritura, mí necesidad de pertenecer a una comunidad que no tenía, y de la necesidad que tienen otras personas de lo mismo. Dicen por ahí que, si quieres algo, sal y logra que pase, esa soy yo; no sé cómo sentarme a esperar que las cosas caigan del cielo; si, es verdad que creo que si te toca te toca, pero aun cuando estés en el camino correcto, te van a atropellar si solo te quedas ahí sentada, como dice la canción. Así que, si quería una comunidad que sentía no encontrar en ningún lado, con personas que vibráramos en la misma frecuencia, y tuviéramos inquietudes similares; personas con quien descubrir el mundo, nuestras afinidades, lo que nos hace uno en lugar de varios, los que creemos que todas las respuestas ya están ahí adentro, pero hay que saber escucharnos; allí estabamos, y me dí cuenta que solo teníamos que atrevernos a seguir el camino; así nació Lilith’s Travel.

Ahora, ¿de verdad todo esto pasaba por mi mente en ese momento de final de capítulo? ¡Fuck NO! En ese momento solo pasaba “!puta madre, otra vez, eres una burraaaa, taradaaaa Susanita, te voy a ¡estrangular!, ¿hasta cuándo me vas a hacer esto?. A ver si te enserias de una buena vez que no nos estamos volviendo más jóvenes!.” Esa era más mi conversación de “mi con mi”; pero ahora que lo veo en la distancia puedo entender que en el fondo eso hice, inconscientemente tal vez, pero el inconsciente mueve muchas piezas en nuestra vida. Claro, esa severa conversación la tenía porque NO ERA LA PRIMERA VEZ que pasaba por algo similar; este camino de búsqueda que lleva ya unos 19 años, básicamente ha sido formado y conducido hasta donde estoy hoy por momentos y circunstancias similares. No es la primera vez que me voy a un lugar remoto a buscarme o ver qué demonios hago ahora, ni es la primera vez que decido quedarme en ese lugar lejano por más meses de lo planeado, ni es la primera vez que me mudo a otro país, ni la primera vez que el corazón se me revienta en pedacitos; lo único que si era primera vez es que para colmo la cuenta bancaria estuviera en tantos pedacitos como el corazón y mi estabilidad financiera fuera la misma de una casa en medio de un ciclón, por lo que la lanzada al abismo esta vez fue sin paracaídas y ¡sálvese quien pueda!

Esta introducción la hago porque vale la pena resumir de donde venía para que se entienda mejor en donde estoy, y el porqué de la existencia de nuestra Tribu. Vale reafirmar que hago esto solo como un ejercicio propio de poner todas estas ideas en orden porque la verdad me sirve muchísimo hacerlo, no porque le deba alguna explicación a nadie de porque ó como hago las cosas, éste mundo es libre y el que me lee lo hace porque algo le queda de mis palabras y el que no, pues no me lee y ya.

Hoy la Tribu es una comunidad de mujeres que tiene como misión inspirar, apoyar, acompañar, y empoderar a todos sus miembros a través de nuestras historias, descubrimientos, y viajes con propósito, – ya sea juntas o solas – para descubrir nuestra propia voz y misión de vida.

El que viaja a mi lado es porque siente que le ofrezco una buena propuesta y el que no, gasta su dinero de otra manera. El que me pide un consejo es porque quiere escucharlo, y el que no, no lo hace; gracias a Dios vivimos aún en algo parecido a una Democracia. Y el que me lee, así como estas tu hoy leyéndome, es porque es un ser humano como yo que vive, padece, sueña, muere, revive, suelta y vuela en un mundo lleno de retos… así que MIL GRACIAS por estar aquí.. nos vemos en la segunda parte…

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Reza

SI EL OTRO ES EL CULPABLE ¡la solución estará fuera de tu alcance!

SI EL OTRO ES EL CULPABLE ¡la solución estará fuera de tu alcance!

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Levantándome como las gallinas, empaqué a Frijolito de nuevo que, con el afán de salir de L.A. lo antes posible para evitar un encuentro que no era capaz de confrontar, estaba bastante mal embalado. Empujando, sudando, encajando cada pieza como un rompecabezas, mientras decía palabrotas que me dieran energía, lo puse lo más cómodo posible para el largo día que me esperaba, colocando todo lo que necesitaría a la mano y, lo menos agobiante que se pudiera, dentro de lo que daba el espacio.

En la corredera dejé atrás mi primera pertenencia… ¡mi suéter de viaje favorito! … Damn it! Primera lección de detachment, en un largo viaje donde iría perdiendo muchas cosas, pero ganando muchas otras con cada atardecer. Todos mi corotitos (como decimos en criollo) los dejaba en un storage sin fecha de recogida: OTRA VEZ, exactamente como me había prometido jamás volver hacer… ¡no escupas pa’rriba que te cae encima! ¡Pero si tan sólo los había sacado de las cajas hacía cuatro meses, después de seis años en otro storage!, WHY ME?!!! Me preguntaba desesperada, como si eso cambiara en algo la realidad. Los “¿porque a mí?” solo sirven para registrarnos en el Hotel Victim Inn (del que ya les hablé), del que esperaba salir más pronto que tarde. ¡Ay señor@s! La vida es lo que pasa cuando tú y yo hacemos otros planes, ¿no es así?

“Quizá era hora de dejar todo ir”, me planteé cuando metía todo en cajas de nuevo, en un camión de Goowill que se llevase hasta la ropa interior, dejándome con ¡una mochila ligera!… ¡Pero si tan sólo lo había hecho hacía dos años atrás, cuando me mudé de nuevo a L.A. por amor! Todo lo que tenía -desde conseguir la meta de ocupar un puesto de trabajo en una empresa especifica en la mitad de tiempo que me lo había propuesto, pasando por mi tribu de amigos que apenas recién construía, hasta los nuevos muebles de una casa que casi no logré disfrutar- todo lo había cambiado y dejado sólo por un sueño que hoy se veía arrugado y lleno de sangre tirado en una basurera repleta de… escoria… por no decir una palabra más fuerte… “WHY MEEEE?”, chillaba de nuevo… ¡qué fastidiosamente patético!

Mi próxima parada era directo a New Mexico, a la casa del hermano del esposo de mi mama, su esposa y su cuñada. Unos señores retirados, de Boston, Massachussets, a quienes había visto una vez en mi vida y, con suerte, habríamos cruzado unas veinte palabras. Mi mamá, a la que siempre le creo la mitad de lo que me dice porque es muy exagerada, me decía feliz, que ellos estaban muy emocionados de tenerme y que me quedara lo que quisiera. Yo, que siempre pienso que molesto, le decía: “Si mamá, seguro, eso lo dicen para que ustedes no se preocupen, pero yo en dos días estoy fuera de allí…”, antes de que, como dice la folklórica de mi abuela Rosa, “la visita empiece a heder”. 

El camino fue largo, cercano a las 9 horas, e iba con el tiempo contado porque ya me habían advertido que la carretera de noche era peligrosa. La zona estaba llena de venados, conejos, y ¡OSOS!… que se podían cruzar en el camino, sin previo aviso, causando muchos accidentes. “Tigre, Lions and Bears, oh my!” Además, la carretera a su casa era de tierra y poco amigable. Yo, que ya creía andar con un Fiat 4×4, no me molesté mucho por lo de la carretera, pero lo de los animales sí era causa de emoción… ¡Osos!! Madre mía, ¿te imaginas que me saliera un oso?… Si, ok… y también algo de inquietud. Así que, para evitar cualquier retraso, y con el amanecer, emprendí el camino.

El desierto me acompañaba y mutaba como un camaleón. Más seco, menos seco, más rocoso, menos rocoso, arena, dorado, combinado, plano, cuesta… cuesta… ¡cuesta arriba!  Empezaba el ascenso y se sentía en la brisa, ahora ya más fría, recordándome que estábamos en invierno, aunque en el south west poco nos acordemos de eso. 

Después de unas horas de más música country que iban desde “No one is gonna make me turning around, I’m gonna make a new home” a “She don’t know how much I need her, she don’t know I fall apart without her kiss…”, haciéndome cambiar de humor a la velocidad del paisaje. Te puteo, te quiero, no te quiero ver en mi vida, te extraño, que emoción mi nueva vida, me quiero ir a mi casa. Como para dejar la montaña rusa de emociones, decidí que mejor me dejaba de country, y buscaba algo de compañía semi-humana, algo que me inspirara una cosa más bonita que cortarme las venas… ¡o cortar las de alguien más! Comencé a escuchar Pena Chodron, una maestra budista que amo, pero no, eso tampoco era lo que necesitaba.

Lo que buscaba era más como perderme en la vida de otro, para dejar a la mía y mi drama por un rato a un lado. Entendí por qué las amas de casa ven novelas: para sentir que hay otras que lo llevan peor, y, así y todo, se casan con Juan Alejandro, son felices y comen perdices.

Busqué algo entre los audiobooks que me había comprado para el camino, pero resultó que, en la carrera, aun no los había descargado al teléfono. No me quedó más que remontar a la vieja librería y elegir algo ya escuchado, y, para mi grata sorpresa, me topé de nuevo con mi compañero de India, en el primer viaje con propósito, y con destino a MI, que había hecho en mi vida. Elizabeth Gilbert se hacía de nuevo presente durante un momento de transformación, como el maestro que aparece sólo cuando el estudiante está listo.

Compartir el viaje de otra vagabunda en reconstrucción a través de su libro Eat, Pray, Love, me sacaba de mi drama griego para meterme en el de ella, que, un tanto se parecía al mío, al menos en su esencia. Extrañamente, a la vez que me sumergía en su aprendizaje, conseguía de nuevo un punto de partida, llegada y referencia para el mío, y un recordatorio de cómo todo lo que sube tiene que bajar y viceversa.

A veces es tan difícil entender que la vida es un ciclo que se abre y se cierra. Que es circular, impermanente, pero recurrente. A veces viviendo una y otra vez la misma historia, pero con diferentes personajes principales, cual refrito de telenovela, de Esmeralda a Topacio: las dos buenas, tontas y ciegas. Los que llevan diarios -lo cual me da mucha envidia porque nunca lo he podido hacer- pueden comprobar este movimiento constante muy fácilmente. Sólo hace falta abrir una página, cualquiera de ellas, y verás cómo la historia de Pedro y Juan, o incluso Charlie y luego Maria (en mi caso) terminan pareciéndose, y quizá así siga hasta el fin de los tiempos, sino se aprende el por qué del girar en la noria.

Mi ex esposo y yo, un día, nos pusimos a leer todos sus diarios desde que tenía quince años, y con gran asombro aprendimos que muchas de sus quejas, miedos, tristezas y conflictos, de ese “hoy” que hoy ya es ayer, parecían aún ser los mismos que en su adolescencia. Es como si las cosas nos pasaran, pero nosotros no pasamos por las cosas. Es por vivir las experiencias con una absoluta y rotunda falta de conciencia por lo que la vida se ve forzada a traernos la misma lección. Es como aprobar el examen a punta de caletre sin haber tenido un real entendimiento de lo que aprendimos.

Así me sentía yo: ¡DE NUEVO! De nuevo Come, reza, ama. De nuevo un viaje en busca de algo que había perdido… una Ileanna que se había extraviado entre la maleza de una selva y una tribu que no me pertenecían. De nuevo la misma gurú compañera.

Pero sólo algo era diferente… ahora tenía la conciencia de saber que esto no era algo nuevo, sino debía decir ¡DE NUEVO! Esta vez sí me di cuenta, y pensé, pensé mucho qué significaba todo esto. Cómo llegué aquí. Qué tanto se parecía esta historia con una mujer, a mi pasado con un hombre. No los detalles banales, sino la raíz del problema que no es el “otro”, sino “tú”. Ellos, como tú, son demonios y ángeles, como tú destruyen y crean, y como tú, tienen sus conflictos que avivan los tuyos, y, por eso nos han puesto juntos en el camino. El amor viene a avivar a tus ángeles y demonios para que sepas qué hacer con ellos, y está en ti convertirte en un buen domador de bestias. O no darte cuenta del espejo, apuntar el dedo hacia afuera y perder la batalla.

Claro, en una relación de dos, los dos tienen que estar conscientes de esto… nadie puede bailar salsa con un partner que no tenga al menos ritmo, por mucho que lo intente.

¿Mi problema? El más complicado, porque te hace la “buena”, que a la vez te convierte en la mártir, en la víctima, en la que se cree tener “derecho a”, que espera tal y cual cosa porque sin duda se lo merece. ¡Oh señores! Y es allí cuando se perdió hasta la conciencia. Y yo no digo que el otro no haga o deje de hacer. Por algo están juntos. Sus demonios son el alimento perfecto para los tuyos. Pero no para mantenerlos tranquilos y felices sino para volverlos locos y desencadenar “all the hell loose”. Esto, cuando ambos están listo para ver al otro como un maestro, puede llegar a consolidar una fuerte relación de amor y crecimiento. Pero si por el contrario, vemos al otro como el enemigo, aprenderemos dolorosamente, y con el dolor también desaparecerá el amor.

¿Mi problema? Voy al rescate, veo – o creo ver que lo mismo da- un diamante en bruto y quiero inmediatamente pulirlo. Y pulir ese diamante se vuelve mi vida, mi todo, mi misión. Si tenía una misión propia, ésta deja de ser importante. Sólo ese diamante vale, sólo su brillo importa. En lo que brille ese diamante alumbrará mi propia oscuridad y con su brillo me dejará también brillar… Excepto que esa parte nunca pasa. ¿Recuerdan las relaciones de antes? El puesto de la mujer era ayudar al marido realizarse, brillar, pero la mujer nunca conseguiría ir mas haya de iluminar su casa, y eso con suerte. Bueno, yo siempre me he portado como una de esas mujeres porque siempre me ha gustado, pero se me olvida que en ese tipo de relación solo un@ es el rey!

Recuerdo cuando le pregunte a mi ex marido un día después de separados: qué le decía el a la gente cuando le preguntaban por qué nos divorciamos. Esto muchos años después del hecho. Lo que me dijo, me dejó tan impresionada que no supe ni qué decir. “Cuando yo te conocí, yo estaba perdido, con miedo a todo, a mi vida, a mi talento, a llegar a ser y no llegar a ser. Tu llegaste y pusiste todo en orden, me encaminaste a donde debía ir. Vivías para mí, mis sueños y mis metas. Hasta que un día diste la vuelta e intentaste volver a ti, y el equilibrio, que yo pensé que habíamos encontrado, se quebró. Yo me sentí abandonado porque ahora no era el solo centro de tu existencia, y no supe qué hacer con esa nueva dinámica. Y tú me lo cobraste caro”. “Pero si yo me volteé porque vivías dándome el coñazo de que tenía que hacerlo, me querías tuya pero independiente… y eso, aunque incongruente, yo lo intentaba” respondí. Y peor aún, me dijo que decía que fui yo la que lo dejé. ¿Cómo es la cosa? Pero si estaba clarísimo que ¡tú me dejaste a mí! ¿O no? ¡Vaya que las historias siempre tienen dos caras!

¿Mi problema? Me doy, me entrego al 200%, me olvido, me pierdo… Y un día, cuando creo que el cachorro ya está por buen camino, como buen teenager, el cachorro se aburre de la mamá porque ahora ella se ha vuelto una carga. Yo entonces trato de soltar y empiezo a ver a los lados y lo que he dejado detrás de mí. Y el infierno comienza. Pido y no se me da, o se me da con reproches, y yo, sin entender, me vuelvo arrogante y víctima porque, en verdad, si nos ponemos a ver, merezco lo que pido… Pero esas no fueron las reglas del juego que yo armé. Yo di sin límites, pero no como los perros. Yo si espero algo a cambio, aunque no lo deje claro hasta mucho después.  El dar está bien, pero hay que saber dar, cuánto dar y cómo dar, no por el otro sino por lo que tú puedes hacer con ello luego. Es como malcriar a los niños y esperar que no crezcan siendo desagradecidos. ¿Y de quien es la culpa? del padre que crió de una manera, pero espera recibir otra cosa de esa cosecha. Es una dinámica que toma dos personas para que fluya, pero yo no estoy aquí para hablar del otro, sino de mi propio análisis, que ya es bastante. Mientras el otro sea el culpable, tu nunca tendrás la solución. Nada te da mas poder que asumir tu parte y trabajar en ella.

A eso le agrego una cosa: mi miedo a no ser suficiente. Suficientemente talentosa, inteligente, exitosa, emprendedora, fuerte, atrevida, ¡capaz! Entonces busco a alguien que ante mis ojos sí lo es, y me empeño en que brille, y que lo hagamos juntos. Los uso como un bastón para poder conquistar lo que no me siento capaz de hacer sola.

Con mi marido empecé a escribir, pero no fue hasta hacer dos guiones juntos que me atreví a hacer uno sola, a pesar que la que empujaba para hacerlo era yo, la que traía las historias era yo, los dos escribíamos a la par, y la única que finalmente -por lo menos en esa época- escribió una sola fui yo, y, sin embargo, seguía sintiéndome incapaz. Él amaba la escritura, pero tenía tanto miedo al fracaso que solo escribía en sus diarios. Yo lo forcé a que escribiera el primer guión. Lo comenzamos juntos, nos apoyábamos ambos a salir de la zona de confort, y lo logramos. Escribimos el primero y aunque nunca se venda, es un guión maravilloso que además nos sirvió de catarsis espiritual, y, por lo menos para mí, me pavimentó el camino para buscar mi propia espiritualidad. Además, nos unió mucho. El crear juntos no volvió más cercanos aún, hasta que el ego se metió de por medio, pero eso es otro cuento.

Estos dos problemas los vi tan claros durante mis nueve horas de camino, y durante los días que habrían de venir. Y todo partía por poner mi amor, tiempo y, sobre todo, valor, admiración y creencia, en la persona equivocada. No porque ellos no fueran personas bellas y talentosas, sino porque yo, primero, tenía que ver en mí todas esas magníficas cualidades que veía en ellos, para así no volverlos mis proyectos, ni mi única manera de sentir valor por mí misma. Como las madres que sólo se identifican con los éxitos de sus hijos porque dejaron sus vidas y metas de un lado cuando llegó el bebé. Si llegara a las relaciones sintiéndome realizada, y manteniéndome fiel a mi propia vida, no tendría que enfrentarme una y otra vez con personas que me necesitaran, sino que me admiraran y me amaran tanto como yo a mí misma. Nos conectaríamos desde la admiración y la expansión, y no desde la necesidad y el miedo.  Pero para llegar a eso, para llegar a ser admirada y amada por otros, primero me tocaba reconocerme a mí misma.

Todo esto ya lo había oído antes. De hecho, hacia unos años atrás había dado grandes pasos hacia allí. Pero una vez más raspé el examen final, y, cuando comenzaba a dar grandes estribos hacia esa mujer que estaba armando, poniendo mi energía en ella, la abandoné para pulir a otra, y en el camino me opaqué yo.

Leer de nuevo, o, en este caso, escuchar la experiencia de otra mujer sufriendo de un mismo mal, me ayudó a ver más de cerca la mía propia. Y escribirlo me ayudó y me ayuda a reflexionar, me confronta conmigo, me refleja, y me mantiene en constante revisión mi progreso, retroceso o estancamiento. Porque para expresar todo esto, me toca revivir el pasado y reflexionar en él. De pronto era yo la que estaba en la posición de ser rescatada, me llamó la atención ahora ser yo la destrozada y me sedujo la idea del salvavidas, de la puerta donde flotar en el naufragio. Pero rápidamente pude darme cuenta del gran error que sería que me robaran el logro de ganar esta batalla con mis propias armas. Ni rescatar ni ser rescatado. Cada uno viene aquí con su equipaje, y cada uno debe aprender a cargarlo solo antes de poder compartirlo con alguien más. Ponerte la máscara de oxígeno antes de ayudar, dicen en el avión. Y si todos lo hacemos, entonces, nadie tiene que ayudar a nadie, sino, juntos sobrevivir la estrellada.                                

Cuando ya se acercaba el atardecer llegue a Mimbres. Un lugar tan hermosamente melancólico como lo eran mis pensamientos. Un cielo de un azul como en HD, como una foto altamente fotoshopeada sin serlo¡

Morí al ser recibida por caballos y mulas, que no solo se acercaban para recibir mi amor, sino que me daban el de ellos con cabezazos y berrinches! ¡Y me hablaban! Gritaban mi nombre de regocijo y protesta, como el hijo pródigo que vuelve a casa. De pronto, supe que este lugar no sería fácil de abandonar.

Subí la carretera de tierra rojiza, llena de piedras, en la que me di cuenta de nuevo de que Frijolito no era un 4×4, pero qué bien luchaba su batalla, sin embargo. Llegué a la casa, y ¡ellos también me recibieron como las mulas y los caballos, como la pieza que faltaba en su cálido hogar! Al final mi mamá parecía no haber exagerado esta vez, y estos extraños de verdad estaban felices de recibir a la sobrina.

Hacía frío del sabroso. Chimenea, perros, gatos y la vecina llena de tierra y pasto, que llegaba de trabajar con las mismas mulas y caballos que había visto en mi llegada,, me recibieron esa noche. Nos sentamos todos, incluyendo los perros velando, alrededor de la mesa, a comer el mejor chili que he probado en años. Conversamos mucho rato, de todo lo que los desconocidos hablan, y al terminar de saborear el último pedazo de corn bread recién hecho en casa, entendí que una nueva familia y un nuevo hogar se había forjado.

Me dejaron en mi bello y gigante cuarto, y esa noche dormí como si todo estuviera bien, porque finalmente así lo estaba.