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Archivo de la categoría: Reza

2000: ¡Se acaba el mundo! … no se acabó

2012: Las predicciones de los Mayas… y ¡no pasó nada!

2020: Las predicciones de mi astrologa “Ile, debes pensar en tener todo tu trabajo Online, porque algo va a pasar con visas o fronteras de países que te va a dificultar tu trabajo” … ¿Quién imaginaría que esa predicción significaría COVID 19?

Ayer leía mi carta al Espíritu de la Navidad 2019, llena de cosas por hacer que tenían que ver con logros y metas, que están muy bien y son significativas sin duda… pero ¡ninguna se dió!, porque COVID vino a mostrarnos que la vida no es esa lista larga de logros, sino que es tan sencilla como ¡respirar! Es ver el amanecer y nunca dejar de estar en total asombro, es contemplar las hojas en otoño caer, mientras abrazas a tu perro y bailas encima de ellas para escuchar su delicioso sonido. El COVID nos obligó a hacer lo que importa: estar, ser, compartir, sentir, estar con nosotros mismos para que viéramos que somos suficiente para vivir esta reencarnación. Aun así, la mayoría seguimos ciegos y sordos esperando que acabe todo para entonces “poder volver a vivir”, cosa que igual ya no hacíamos, porque nunca queremos lo que esta en frente de nosotros. Y cuando vuelva el torbellino de la tan deseada “normalidad” miraremos atrás y diremos: “mira todo el tiempo que perdí en angustias que podía haber usado en…”

Buscamos un propósito de vida creyendo que es algo que acumula éxitos, medallas, dinero, halagos o bienes, y resulta que el propósito no ha sido nunca lo que haces, ni siquiera el resultado, sino como lo haces, cual es el ingrediente secreto que le pones a cada cosa en tu camino. Mi primer libro salió en este extraño año de ganancias y perdidas en grande, y lo importante de él -acabo de entender mientras escribo esto- no es si tiene éxito o no, lo impórtate es que en los largos cinco años que tomó hacerlo, no me rendí, creí en mi sueño, seguí buscando la ayuda necesaria durante los años, y más transcendental aun para mi aprendizaje: fui paciente hasta lograr verlo hecho materia. Que sea un bestseller, es solo la voz de mi ego. Tu propósito no era ser cirujano, sino era ayudar a otros, y si mañana te cortan la mano y no puedes operar más, buscarás alguna manera de ayudar así sea trabajando en un café dándole la bienvenida a la gente como jamás se la dieron para que comiencen su día con una sonrisa que sana el alma, haciéndolos sentirse amados y cuidados de la manera que sólo tu sabes hacerlo, ayudar a otros exclusivamente como un prestigioso especialista era sólo la voz de tu ego. Tu propósito quizá era buscar el cómo de las cosas, haciéndote un inventor, que pudo concebir una vacuna, el avión o una nueva manera de arrear el ganado; no importa a donde lleves tu don, el regalo es que tienes una mente que puede conseguirle nuevas soluciones a los problemas, y a donde vayas iras con eso.

Podemos, si queremos profundizar aun más, decir que tu propósito va más allá del ¿cómo? o el ¿para qué?, va en aquella cualidad especial que viniste a transcender como ser humano, y a aprender cómo vibrar más en su luz y menos en su sombra. Lograr entenderlo y entregarte a ello a plenitud es tu misión, y cuando lo consigas, podrás ver que cada reto de la vida ha venido para intentar llevarte a desarrollar esa cualidad en su luz, y según lo que hayas hecho y como hayas enfrentado esos retos habrás alimentado aun más su sombra, o no. La paciencia es el mío, toda mi gente me ve y me dice, “joder Ile de verdad que te retan la paciencia”, y es así, tanto con situaciones como con personas. Soy de naturaleza impaciente, pero donde hay una sombra hay un regalo, y si mi impaciencia existe es porque tengo el regalo de hacer florecer lo contrario. Otros quizá deben aprender a controlar su hambre de adrenalina de la vida, otros a mirar de frente lo que la rabia causa para poder sanarla, otros superar la inmadurez emocional, y así mil cosas (o 64), que cada uno de nosotros vino a aprender y transcender, que nada tiene que ver en cómo vamos a ganarnos la vida, esa parte es solo el ego hablando y la cultura que hemos creado basada en él, el ego que quiere aprender todo eso desde una vida grandiosa, o que por el contrario no cree que se la merezca.

Hoy día la sociedad nos ha hecho profesar que disfrutar de simplemente vivir, es de flojos o de idiotas, de gente que no tiene ningún tipo de ambición, pero a veces llegas a un lugar donde ves un hombre sin nada, que limpia los pisos de un ashram, y vive en un cuarto más pequeño que el tuyo, que ya es bastante decir, con esposa y dos hijos, y es capaz de gastarse su sueldo en ofrecerte a ti un vaso de leche (que no te gusta) y dulces, simplemente porque le hablaste y sonreíste y trataste de tu a tu, y ves cómo un gesto al parecer insignificante puede ser para otros gigante, y cómo alguien que tiene nada tiene todo para compartir porque sabe lo que es el agradecimiento de ver a Dios en un gesto. Vemos tan seguido cómo aquel que lo tiene “todo” no deja de sentirse vacío, y tan poco al que tiene nada y siempre esta con una gran sonrisa porque vivir es hacer reír a otros, y comer nasi gorang, y todo lo demás esta demás.

Tengo la casa que soñé, con el perro que soñé, en el país y lugar que soñé, y se me está olvidando que es en el amanecer que realmente esta la risa de la vida, porque no tengo fe que estoy exactamente donde debo de estar, de la manera que me toca. ¿Pero entonces, porqué mientras hacia mi trabajo, sin tener que pensar si me entraba dinero o no me sentía viva y en paz? La respuesta a la que concluyo es: porqué durante cada uno de mis viajes no se me olvidaba el poder de ver el sol nacer, o de escuchar el rio, o observar con curiosidad a ese animal o insecto que habitaba en mi pequeña habitación sin lujos. No olvidaba reír con la risa de alguien, o sentir su llanto, o mirar de frente al miedo y hacerlo anyways; no se me olvidaba la importancia de un baile, o un abrazo, o escuchar, o escucharme; no se me olvidaba como se siente probar algo por primera vez y no porque fuese mi primera, pero porque podía revivirlo en cada una de aquellas personas para las que si era una novedad ingeniosa. No se me olvidaba vivir cada día como un cumpleaños, una sorpresa, un compartir. No se me olvidaba el poder de la amistad, de la entrega a la felicidad propia y ajena, el dar y recibir amor, el despertar y dar las gracias por cada minuto de la vida, el fluir y confiar que lo que nos traía el día era exactamente lo que necesitábamos para crear el aprendizaje perfecto, y las memorias perfectas, aunque a veces no fuesen las cosas que queríamos, planeábamos o soñamos. ¿Pero porqué tengo que estar saltando como una cabra loca para que no se me olvide todo ello? ¿Ahora que ya lo se, que lo conozco, porqué no puedo traer ese sentimiento de plenitud a mis días normales de COVID?

Nos perdemos en los miedos y las heridas de las palabras que nos dijeron de niños -y adultos- desde el dolor y los complejos de otros, nos perdemos en lo que la sociedad dice que es el éxito y el valor, nos perdemos llenando huecos con brillos y diamantes, nos perdemos en amores vacíos, y nos olvidamos de qué es vivir con la sorpresa de un niño, relegando que es en las cosas pequeñas donde esta el sabor de la vida, y esas, son las que volvemos insignificante catalogándolas como un simple día a día, por que ¡que aburrido es el día a día!.

El COVID nos quito lo más básico, ¡respirar!, nos llenó de miedo en lugar de agradecimiento por cada día que puedo pararme y seguir haciéndolo, por que tomamos cualquier excusa para alimentar las ansiedades y no la felicidad, porque tenemos apego hasta con aquello que ignoramos. El COVID es el gran maestro de la era de acuario, nos esta tratando de decir algo, nos esta haciendo valorar un acto que hacemos en automático pero que sin él somos nada y tu pequeña existencia que tanto temes dejar no podría continuar. A mi me ha dicho que allí esta el regalo que tengo para compartir: aprender y valorar lo que significa realmente ¡respirar!, pero primero debo valorarlo yo, y no la técnica, sino la magia de cada suspiro.

Así que en este 2021, no importa cuantas preocupaciones haya, salgamos a oler las flores, conectemos con el amor de amigos, familia, y de la vida misma. Si no tienes ese amor porque tu mismo te has alejado, búscalo, y si ves que quizá la cosa contigo va por entender que primero necesitas trabajar el amor de ti contigo, entonces disfruta de tu propia compañía, quizá por primera vez en tu vida. Levántate y mira el amanecer y da las gracias por estar vivo, no creas que por ser la alborada algo que pasa todos los días, no vale nada, porque sin esa luz estaríamos todos muertos congelados, igual que sin ese respiro.

¡No dejemos que el COVID pase en vano!

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El 2021 no le viene fácil a todos, viene quizá con crisis económica, muchos posiblemente nos veremos acorralados en el mundo material que le da forma a esta vida, a algunos quizá nos quitarán los títulos que creemosfel nos hacen ser quienes somos, pero mientras podamos respirar y ver como vuelve a nacer un día, tenemos que vivir esta vida, no como robots, sino con esa cualidad que vinimos a ponerle a todo, esa que vinimos a alimentar, y aunque no nos salga bien hoy, con la salida del nuevo sol lo volveremos a intentar mañana, hasta que nos llegue ese último respiro. Ayuda al que lo necesite, apórtale al que tenga menos, no solo dinero sino esperanza, y no permitas que otro año se vaya sin volver a bailar, pero sobretodo, sin sabe respirar.

Feliz 2021

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ave

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