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Kit de herramientas para momentos de crisis

Kit de herramientas para momentos de crisis

No olvidemos que esto es un momento como muchos otros que hemos vivido, una crisis como muchas otras que hemos superado. No es para siempre y sólo se llevará lo que ya no nos sirve más que para detener la expansión de nuestra conciencia, así hoy no lo comprendamos.

PAREMOS hoy mismo de dejar que la mente se llene de miedos y nos someta, y dejemos que la imaginación nos lleve a las posibilidades ilimitadas que quizá ni siquiera podamos aún imaginar 

Para mí es IMPOSIBLE saber cómo voy a salir de esta, pero he decidido cerrar los ojos por un momento, respirar y conectarme con la certeza de que con cada crisis me he parado y cada vez más fuerte y más feliz. ¡Esta no será la excepción! Por eso he querido compartir hoy con ustedes este contenido de valor para ayudarnos a trascender la crisis.

Estas son las principales herramientas que he venido conversando en mi curso online: De la Ansiedad a la Paz, y es lo que hoy quiero compartir para que vuelvan a encontrar su centro.

Aceptación radical

Es la toma de consciencia absoluta de algo, sin engaños, sin esperanzas o desesperanzas. Es lo que dicen los españoles tan coherentemente en una de sus frases más usadas: “es lo que hay”. Muchas personas todavía (quizás apoyadas por sus gobiernos) siguen sin tomar acciones radicales para poner su grano de arena en la contención de un virus que promete cambiar hasta las fibras más arraigadas de la cotidianidad como la conocemos hasta hoy. ¡Jamás vimos el mundo entero unido sin distinción de raza, sexo, preferencias, lengua o estrato social en un solo dolor, y a la vez en una misma expansión! 

Mientras más pronto admitas tu hueso roto y vayas al médico (y hagas lo que se tiene que hacer para curarlo), más pronto te quitarán el yeso y más rápido harás la fisioterapia, y en nada podrás usar esa parte de tu cuerpo de nuevo… Si lo niegas por miedo a la realidad, para cuando lo quieras reparar tendrán que romperlo de nuevo y empezar de cero… ¿Me captas? 

Así que, a pesar de que sea difícil, de que dé miedo y hasta pánico, que no queramos creerlo, o lo que sea, nadie que no crea estar enfermo puede curarse… Aceptación Radical es el primer paso: aceptar que el mundo de todos se está poniendo de cabeza y, una vez que veamos nuestra imagen en parada de manos, ¡podremos ver todo desde otra perspectiva!

Observa tu emoción

Después de tomar el paso de aceptación radical, lo próximo es darte cuenta de qué emoción te genera la aceptación y que emoción tienes ante la crisis en sí. Pueden ser dos emociones hasta contradictorias. Quizá la aceptación te produce calma mientras que la crisis, angustia. Este paso es simple y únicamente se trata de observar dentro de nosotros qué emoción siento y qué genera en de mi cuerpo. 

No trates de cambiar o modificar nada, sólo obsérvate ¿qué sientes? Y quizás observa también cómo esta emoción está tomando el timón. 

Por favor, no juzgues ni tus emociones ni tus estados de ánimo ni tus reacciones, solo toma nota de estos… Luego podrás hacer más al respecto. 

 

Darle espacio a la emoción sin dejar que nos controle

Ya hemos hecho la tarea de aceptar dónde estamos y también hemos explorado y comprendido cuál es nuestro estado emocional actual. Ahora lo que no queremos hacer es negar nuestros sentimientos porque es igual que negar la crisis misma que los genera. 

Ya que sabemos cuáles son, vamos abrir un espacio dentro de nosotros para aceptar nuestras emociones y sentimientos. Sea miedo, ansiedad, tristeza, angustia, incertidumbre, o incluso algo de calma y paz después de la aceptación, o una combinación de cosas, acéptalo todo, y a cada cosa llámala por su nombre. Haz una reunión con tus seres queridos, haz una mesa redonda de emociones y promueve la honestidad dentro del hogar, e incluye a los niños. 

Hablemos de lo que sentimos, hablemos de cómo estos sentimientos nos están haciendo reaccionar si somos capaces de reconocerlos. Una vez que nombras a los monstruos debajo de la cama, ellos pierden su poder y control porque se ven descascarados. 

 

Bajar las revoluciones

En momentos de crisis queremos que todo cambie ¡YA! Y sí, es verdad que a veces toca tomar decisiones drásticas y asumir las consecuencias, pero si podemos, primero bajemos las revoluciones antes de dar un paso más. 

Después de la aceptación radical, del escaneo de nuestras emociones, y el darles espacio a estas en nuestra vida, llegó el momento de ponerlas bajo control para que, en caso de ser tomadas, las podamos hacer con cabeza fría y pensando en los diferentes escenarios posibles. Si la decisión tuviese que ser tomada de manera drástica, entonces también debemos tomar control de nuestras emociones una vez hecha, para así poder comenzar a armar el nuevo camino a seguir, que en sí es también una lista de decisiones por definir.

¿Qué podemos hacer para bajar las revoluciones? 

¡Parar! Parar de pensar en el problema. Parar de obsesionarnos con el problema. Tomar distancia para poder verlo con claridad y poder volver a sentir sin ser acaparados por el miedo.

¿Cómo podemos hacer eso? 

Hay un sin fin de maneras, y la primera que siempre viene a la cabeza y sin duda la más eficaz es viajar. Viajar tan lejos y tan largo como se pueda… Y léase bien: no dije como quisiéramos sino “como se pueda”. Sal físicamente del problema, al sacar a nuestro cuerpo de la situación, sacaremos a la mente del mismo, y eso inmediatamente te ayudará a reprogramarte. ¿Por qué? Porque el alejarte te ayuda a respirar y ver todo desde una diferente perspectiva. 

Pero a veces no podemos salir físicamente de la situación y nos toca viajar hacia dentro. Sin embargo, dentro de «contextos normales» siempre podrás:

-Salir a correr

-Practicar yoga y Meditar

-Hacer trabajos de respiración

-Dormir y comer bien

-Y hasta actividades más comunes como cocinar, limpiar o hacer jardinería son un excelente recurso para sacarnos de la mente y volvernos al cuerpo y al “aquí y ahora”. 

Tratar de pensar en el futuro en medio de las emociones que pelean por llevar el timón es muy difícil, así que antes de dar un paso trascendental, o crear nuevas realidades, baja las revoluciones y aleja de tu mente el problema para verlo realmente desde la mejor luz.

 

Flexibilidad

Ser flexibles en tiempos de crisis es fundamental para poder tomar las decisiones más acertadas.

Si nos mantenemos presos de las viejas necesidades, maneras, circunstancias, etc., la toma de decisiones y el cambio que nos viene con las crisis nos puede llegar hasta a paralizarnos, pero si, por el contrario, trabajamos desde lo que es ahora mismo y no como era ayer o “toda la vida”, entonces le damos espacio a que las circunstancias actuales nos lleven a donde debemos ir. 

Las crisis SIEMPRE vienen para empujarnos a ver y hacer las cosas diferentes. Mientras más grande es la crisis más grande es la expansión. 

A veces sin estar conscientes de ello nos las creamos nosotros mismos para poder avanzar. A veces la vida se encarga de hacerlo por nosotros porque somos incapaces de querer dar el paso por voluntad propia. 

Si tu manera de hacer tu trabajo debe cambiar por esta crisis, no te quedes pegado en que “eso no es posible”. Estoy segura de que de alguna manera sí lo es. ¿Cuántas compañías pensaban que la única manera de funcionar era teniendo una oficina con empleados trabajando de 9am a 5pm y ahora se dan cuenta de que sus empleados quizá no son más eficientes trabajando a distancia, sino que además son más felices y sanos, y al mismo tiempo ayudan al medio ambiente a estar también más feliz y sano, y para colmo no tienen que gastar en renta, servicios, etc? ¿O incluso tú mima pensaste que estar en casa era imposible, y poco a poco le consigues el lado positivo?… No todos pueden hacerlo a un 100% así, pero muchos sí. Sin esta crisis serían muchas las cosas que ni sabrías que podías hacer diferente. 

¿Alguien pensó que con solo unas semanas de paro el planeta podría sanar años de daños? 
Entonces cuando venga la crisis no olvides que ser flexible es clave para poder navegar nuevas aguas y aprovechar completamente la expansión. Mientras más pelees el cambio, más duro te ira en la crisis, mientras más te relajes y vayas con la ola, ¡más rápido te soltará!

¡Consistencia y constancia no son lo mismo, pero pueden complementarse! Consistencia es mantenerte firme en tu meta, en tu goal, pero permitiéndote navegar las tormentas, permitiéndote probar algo nuevo cada vez que caes, permitiéndote salir de hacer algo de lo ordinario para crear algo extraordinario. Constancia, a su vez, es la voluntad inquebrantable de hacer algo. Por eso, ¡consistencia e inflexibilidad no van de la mano!

¡Consistencia y flexibilidad van unidos!

Eso lo aprendí hoy con mi coach favorito del Nike Run Club Chris Benett y lo podemos aplicar a cualquier aspecto de nuestra vida.

Espero serles de ayuda no sólo en estos momentos, sino para los próximos retos que están por venir.

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