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Y tú, ¿te atreves a soñar?

Y tú, ¿te atreves a soñar?
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¿Sabían que se me conoce como alguien que quiere hacer muchas cosas (culo inquieto, que llaman en mi país)? Esa cualidad no es nada especial, pues la mayoría de nosotras estamos llenas de sueños. La diferencia, según mis amigas, es que yo no solo quiero hacer mil cosas, yo ¡las hago!

Aquí mi lista de sueños:

Quiero vivir fuera de mi país: ¡listo!

Quiero ir a India: ya salen de una mano la cuenta de cuántas veces lo he hecho.

Quiero tener familia: lo he intentado innumerables veces y sigo no dándome por vencida.

Quiero actuar, dirigir, producir: done, done, done.

Quiero vivir en LA, quiero salir corriendo de LA: ¡ambas listo!

Quiero vivir en España: ¡hecho!

Quiero ir a Bali: no solo fui sino que ¡vivo!

Quiero tener un negocio propio que aporte a la mujer y me haga feliz: aquí estoy trabajando como hormiga para que siga creciendo.

Quiero conseguir mi maestro: he conseguido muchos en el camino, hasta aquellos que ni saben que lo son.

Quiero ganarme un Oscar: ummm, esa se está haciendo difícil, pero mientras hay vida hay esperanzas.

Quiero publicar un libro… ¡Está en camino el primero!

Quiero ir a una escuela militar: bueno, llegué hasta US Army Boot Camp (lo suficientemente cerca para saber que mejor en las películas).

Quiero tener un título universitario: y así, después de grande, se hizo.

Quiero hacer el Camino de Santiago entero… A ver, no fue entero, pero hice lo suficiente para saber que quizá no necesitaba 800 kilómetros. A veces lo importante es intentarlo no ganarlo.

Quiero ser actriz de Almodóvar y escribir con él… ¡Ayyyy! ¡Tan lejos pero tan cerca! 
Quiero hacer teatro en España: no sólo lo hice sino lo escribí, lo produje, lo actúe y lo sudé… Como nadie me lo daba por el acento, por los papeles, por la chingada, pues ¡yo me lo di!

Quiero tener un centro de retiros: este ha ido variando con los años de posada, a B&B, a centro… ¡pero sigue en la lista!

Quiero poner el microteatro en LA… Pues… no fue permanente, pero se hizo.

Quiero dedicar mi vida al crecimiento personal: hoy día al dedicarla a ayudar a otros logré dedicar mi mundo a ayudarme a mí.

Y así la lista de pequeños y grandes sueños sería muy larga si aquí sigo.

Los sueños no se cumplen, se trabajan

¿Cuál es la diferencia entonces, preguntan algunos? ¿Acaso eres millonaria, que puedes vivir la vida que llevas?… Esa suele ser la conclusión de la mayoría. No, ni siquiera cerca de serlo, se cree que la fama se iguala a dinero, pero les aseguro que no siempre es así.

Yo no soy diferente a ti, no tengo un don especial, ni siquiera tengo gran inteligencia o talento, ni dinero y por eso me puedo dar el “lujo” de soñar y hacer. He estado casada, pobre, holgada, divorciada, deprimida, perdida, encontrada, feliz, confundida, aburrida, presa y libre, he estado a punto de quietarme la vida (literalmente) solo para darme cuenta cuanto la quería. ¡He estado hasta los huevos de todo e impresionada de en lo que luego se tornó mi existencia! No soy diferente a ti, soy una más ¡como tú!

Lo único en lo que quizá diferimos, y por lo que hoy estoy aquí recordándote que tú y yo somos lo mismo, es que mis sueños siempre han tomado prioridad antes que los de los demás (aunque a veces tome algo de tiempo para que me vuelva la razón), llámense padres, sociedad, esposos, novias, parejas, jefes o quien sea… Nunca le he temido en realidad a la mal entendida palabra “egoísmo” porque si yo no me cuido y me importo, nadie lo hará por mí.

Mi realidad es que sin soñar muero y sin luchar por lo que sueño la vida no tiene sentido. Yo no nací (ni tú tampoco) para ser un robot o ir como zombi por este privilegio de momento que me han otorgado, habitar un cuerpo humano, hay miles de almas esperando para volver, pero imagínate, ¡tuve la suerte de que me tocará a mí como para desperdiciarlo!

Yo me caigo, pero no me doy por vencida. Yo me encierro y luego busco la llave. Yo no espero que me rescaten, puedo ser mi propio escuadrón Swat. Yo no escucho un no como respuesta hasta que no venga de mi propia voz: “Ile, quizá eso no es para ti hoy, suelta y deja ver qué pasa”. Nunca dejo el: “estás loca, tú no puedes” de otros dictar mi camino, por eso hoy te puedo decir que, si yo puedo, que no tengo ningún dote o regalo especial, ¡TU TAMBIÉN PUEDES!

Pero el poder toma trabajo

…Toma determinación, toma una necesidad infinita de vivir, toma dejar que el miedo esté allí y hacerlo con miedo, toma hacerlo, aunque no lo creas posible, toma intentarlo mil veces si es necesario, toma hacerlo diferente después de aprender lecciones, toma lucharlo hasta que salga. Y si aún sigue siendo un sueño, toca lucharlo.

Yo no sé si les sirva a todos por igual (aunque después de 46 viajeras obteniendo resultados similares puedo empezar a afirma que sí), pero ha sido en el viaje con propósito que, cada vez que creo que yo no puedo, he conseguido conectar con esa voz que me dice «¡claro que sí!». Por eso creé Lilith’s Travel, para compartir esa terapia que me ha servido a mí a seguir adelante cuando pienso que ya no puedo más.

Esta es una nueva década, una nueva oportunidad de intentarlo de nuevo, pero hacerlo diferente. Una etapa donde tú, la mujer con deseos y necesidades es tan importante como las necesidades de su familia, de su trabajo, de sus amigos, de su comunidad.

Un ser que está contento consigo mismo es una persona que tiene mucho para dar, uno que solo vive para otros solo terminará sabiendo pedir o, peor todavía, exigir… Créeme, he sido ese ser.  

Así que la tarea es y debe seguir siendo

Lista de los sueños que has conseguido (para que veas todo lo que has logrado), los que has conseguido a medias (para que hagas las pases con los que debes dejar así y dejar ir) y los que están en “top priority” en la lista por conseguir (para saber en dónde toca enfocarse).


¡Suelta el miedo a saber quién eres, a saber qué quieres, y aprende a saber qué puedes! Convierte tu mundo en algo más parecido al que sueñas…

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